Democracia a golpe de WhatsApp

1.-

En el PSOE deben de estar bastante enfadados con este vídeo:

Antonio Carmona, economista, profesor, tertuliano y diputado del PSOE en la Asamblea de Madrid, explica en una reunión interna del partido cómo hay que hacerse un hueco en los medios de comunicación. Asegura que han metido a varios de los suyos en televisiones como La Sexta; insiste en que lo importante es estar en una pantalla y no en un periódico porque se llega a un público mucho más amplio. ¿El objetivo? Enviar a la masa ciudadanía el mensaje del partido.

El afán de protagonismo le puede y revela (“lo puedo decir aquí, sin que nadie me grabe”) que él es un tertuliano teledirigido. No va a Telecinco a decir lo que piensa: acude con un guión preparado, con unas instrucciones precisas. Y, si hace falta, mira el móvil. Como si fuera un nuevo sistema de chuletas, José Antonio Griñán le manda whatsapps para indicarle qué decir en cada momento.

Decía Gervasio Sánchez en Twitter que Carmona debería dimitir, porque ha dañado al PSOE. Discrepo. Carmona peca de ingenuo, de creer que vivimos en 1990. “Lo puedo decir aquí, sin que nadie me grabe”. Nunca puedes estar seguro de que hablas sólo para los tuyos. Pero ese error puede servir para replantearse cómo funcionan los partidos.

2.-

La Constitución Española prohíbe expresamente el mandato imperativo. En teoría, los representantes públicos son libres para votar según su conciencia; no obedecen ni a quienes les votaron ni a quienes les pusieron en las listas; el escaño es propiedad suya, no del partido. Pero, ya se sabe, en teoría funciona hasta el capitalismo.

La realidad es que un diputado es propiedad del partido. Está en un escaño gracias a la dirección, que ha añadido su nombre a una lista; si forma parte de un comité también es gracias al grupo parlamentario; si va a tertulias es porque el partido lo envía o lo permite. Vota siguiendo la disciplina: si el jefe dice arre pues arre; si so, pues so.

La actividad propia de los políticos ya está teledirigida. También sus actuaciones en televisión, claro.

3.-

Más allá de la crítica fácil y el barrido general (“son todos iguales”), me pregunto si no estará en esta malsana relación entre partido y cargo público muchos de los problemas de este país.

Cuando hay un caso de corrupción, todos los compañeros se apresuran a defender al implicado a capa y espada; cuando el presunto corrupto viste los colores contrarios, no tardan en pedir su dimisión.

Los debates internos se limitan a apoyar a uno u otro barón. Da la impresión de que pocos piensan por sí mismos. ¿Cómo van a hacerlo, si el que se mueve no sale en la foto? Las críticas a las políticas de la dirección se hacen de forma velada, mediante frases de doble sentido en los medios. Y cuando hay un atisbo de cambio de rumbo todos reman en la misma dirección, la que elige el jefe.

Da la impresión de que, como en otros ámbitos, se premia la mansedumbre, el sí perpetuo, la ausencia de cualquier tipo de crítica. Da siempre la razón al jefe, haz que tus propuestas aparezcan suyas, alaba sus medidas -aunque las si vinieran de otro las criticarías-. Así llegarás lejos.

Pero alguien que lleva décadas siguiendo al macho alfa de la manada no puede liderar un país. ¿Qué iniciativa tendrá? ¿Qué propuestas originales saldrán de su boca? ¿Habrá tenido tiempo de leer ensayos por su cuenta, alguna teoría económica diferente a la que su anterior jefe tenía por buena?

3.-

La solución no es fácil. Un partido político en el que sus miembros vaya por libre es una organización cambiante, sinuosa. Estados Unidos funciona así. Pero no sé si en este aspecto es un ejemplo a seguir.

Quien se afilia a un partido lo hace porque comparte sus principales postulados, el grueso de su ideología. Es lógico que la mayoría de las veces actúe en consonancia con lo que dicta la cúpula. Pero de ahí a recibir whatsapps en TV hay un paso. El reto está en revertirlo.

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2 respuestas a Democracia a golpe de WhatsApp

  1. Natalia Izquierdo dijo:

    Mmmm, uno de los temas que más me preocupan e indignan de la política actual, el servilismo, la falta de personalidad y por tanto de ideas, la cobardía de no plantearse discrepar para no destacar, aniquilando la posibilidad de encontrar caminos alternativos, soluciones creativas… Y respecto al wasap… creo que todavía nos va a sorprender con algunos nuevos usos perversos.

  2. Comentario frívolo del día: Para otro Antonio Miguel que anda por el mundo, y tiene que salir así… dónde vamos a parar…

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