Historia personal del diario El País

Comencé a ver el mundo a través de los ojos del diario El País. Durante mi bachillerato, teníamos Canal+ en casa y gracias a una promoción recibimos el periódico cada día durante 3 meses. Entonces no entendí la razón: ¿qué tenía que ver Canal+ con El País? Ay, ingenuo de mí…

Me recuerdo llegando a casa a la hora de comer y sentándome a leer las páginas de internacional y de cultura. En ellas me hice mi primer esquema mental del funcionamiento de las relaciones internacionales, comencé a distinguir la alta y baja cultura. Sólo años después, descubrí que el mapa estaba trucado y que cultura no es sólo lo que el diario El País dice que es cultura.

Cuando terminó la suscripción, obligué a mis padres a comprar el periódico con regularidad. Los sábados era el día grande. Babelia abría las puertas a un millar de libros. Cada vez que leía el suplemento corría el riesgo de perder dinero, siempre había libros que me interesaban. En su momento -de nuevo, ingenuo de mí-, no entendí las razones detrás del caso Echevarría.

Gracias a internet logré una cierta emancipación intelectual. Comencé a leer con cierto recelo las páginas de El País. Me irritaba el tono que utilizaba al escribir de la izquierda en Latinoamérica, aunque todavía no comprendía la razón de esa fobia. ¿Acaso no era un diario progresista? Claro que entonces todavía consideraba al PSOE un partido de izquierdas.

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El 10 de octubre de 2007 fue un punto de inflexión en la trayectoria del periódico. Nos despertamos con este editorial sobre el Ché Guevara, de cuya muerte hacía X años. Allí podíamos leer:

[El Che] perteneció a esa siniestra saga de héroes trágicos, presente aún en los movimientos terroristas de diverso cuño, desde los nacionalistas a los yihadistas, que pretenden disimular la condición del asesino bajo la del mártir, prolongando el viejo prejuicio heredado del romanticismo. El hecho de que el Che diera la vida y sacrificara las de muchos no hace mejores sus ideas, que bebían de las fuentes de uno de los grandes sistemas totalitarios.

Ese día me encontraba en un seminario de periodismo con Jon Lee Anderson y Gervasio Sánchez. El primero había escrito una biografía del guerrillero y el segundo es uno de los periodistas más íntegros de este país. El enfado de ambos con el editorial era patente.

Ahora todo ha cambiado. Leo El País por obligación profesional. Lucho para separar información y opinión, cada vez más enredadas en sus páginas. Evito leer sobre Latinoamérica o economía; sé lo que van a decir. Apenas un puñado de firmas me interesa.

Da la impresión de que buena parte de la gente lee para reafirmarse en su opinión o, como dice Nacho Vegas, para saber qué pensar. Yo trato de informarme para ampliar mi mundo. Y el mundo de El País es cada vez más pequeño.

Dijo Soledad Gallego-Díaz en una entrevista a JotDown que El País no es ni ha sido nunca un periódico de izquierdas. Pascual Serrano recordó que si lo fue, lo camuflaba muy bien, ya que muchos de sus directivos han acabado en la derecha (PP, FAES, ABC, UPYD…). Pero no es sólo cuestión de ideología. The Economist está en las antípodas de mi pensamiento, pero es un medio admirable.

Quizá sea que la Cultura de la Transición está agonizando y con ella uno de sus símbolos.

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De todo esto debate un grupo de personas inteligentes y con cosas interesantes que decir en Fort Apache. Una tertulia que se emite en Hispan TV y se puede ver en Internet. Ahora que están de moda los debates políticos, ésta es la única que no se vuelve espectáculo, gritos y aplausos. Es la única que veo y recomiendo.

En su penúltimo programa se discutió sobre la historia y declive de El País. Aquí la dejo:

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5 respuestas a Historia personal del diario El País

  1. paulafigols dijo:

    Recomiendo un libro de poesía, de Jorge Riechmann: “El día que dejé de leer El País”.
    Yo aún sigo leyéndolo, pero cada vez más desengañada…

  2. pnique dijo:

    Totalmente de acuerdo, pero pregunto, ¿no es obvio si vemos quiénes son sus dueños?

  3. Ah… dulce ingenuidad juvenil.
    ¿No es esto un poco como el primer amor?

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