Robar en Mercadona: ¿ilegal pero legítimo?

Mucho se ha escrito sobre la actuación del SAT, impulsada por el alcalde de Marinaleda José Manuel Sánchez-Gordillo. He leído demasiadas sandeces, demasiados tópicos, demasiados comentarios interesados. También he encontrado un par de textos que reflejan en parte mi posición ante este asunto.

El primero lo escribe Íñigo Sáenz de Ugarte (@Guerraeterna) en el blog de Eldiario.es. Bien estructurado, razonado y pausado, como es marca de la casa.

El segundo lo escribe jozegaacia en un comentario a este post, colgado en Menéame. Es más visceral, también más contundente.

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El asalto a dos supermercados con la participación del alcalde de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, ha sido la oportunidad perfecta para que dos ministros salten al unísono. Ruiz Gallardón y Fernández Díaz tienen claro que esta actuación nos coloca ante el abismo de la “ley de la selva”. Sic, porque esa es la expresión que ha utilizado el ministro de Interior. Una protesta política que no se puede negar que es violenta se convierte así en la línea que separa a la civilización de la barbarie. O paramos esto o nos convertiremos en una versión castiza de Mad Max.

“No vamos a tolerar que se violenten las leyes como algunos pretenden bajo el pretexto de un aparente estado de necesidad“, ha dicho el ministro.

¿Aparente?

Los gobiernos siempre se apresuran a recordar a los ciudadanos que deben respetar la ley. Nunca muestran tanta dedicación cuando se trata de que sean ellos quienes respeten las normas. No hay que recordar todos esos autónomos y pequeñas empresas condenados a la ruina porque las administraciones públicas no pagan las facturas. Además, unos 200.000 parados de larga duración no han cobrado el subsidio de 400 euros del mes de julio. Es probable que para muchos de ellos ese dinero sea su única fuente de ingresos. Es lo que Fernández Díaz llama “aparente estado de necesidad”.

Pero eso no es violentar las leyes. Ahora se le llama problemas de liquidez. El fiscal general no hará nada al respecto. No recibirá una llamada de Gallardón para que se ocupe del tema.

Según varios medios, el Gobierno estudia eliminar la concesión de ese subsidio y podría hacerlo a la vuelta de las vacaciones. El Gobierno no ha dicho nada, a pesar de que esa ayuda expira el 15 de agosto y no hay consejos de ministros previstos hasta el 24 de agosto. Si 600.000 personas se ven afectadas por esa pérdida de ingresos, según un cálculo hecho por Cándido Méndez, entonces ¿no se le puede llamar a eso ley de la selva? ¿El Gobierno puede liberarse de cualquier responsabilidad sobre la situación de los que no tienen muchas posibilidades de encontrar trabajo? ¿Qué deben esperar los 5.693.100 desempleados de un Gobierno que lo fía todo a la reducción del déficit presupuestario?

La ley tiene además tantas varas de medir como delitos existen. Los dos políticos más poderosos de Baleares de los últimos años, Jaume Matas y Maria Antònia Munar, han sido condenados a penas de cárcel por delitos de corrupción y no han entrado en prisión. Al no tener ya cargo público ni acceso a presupuestos, tienen el privilegio de esperar en su casa a que el Tribunal Supremo solvente el recurso.

Los políticos condenados por corrupción tienen además una última instancia, el propio Gobierno que hace uso de su prerrogativa legal para conceder indultos. Y a veces se trata de una mercancía con la que se pueden engrasar acuerdos políticos muy importantes. La ley es importante, pero un pacto de apoyo parlamentario lo es todavía más.

¿12 delitos continuados de prevaricación urbanística durante tres años? No hay problema. El Consejo de Ministros se ocupará de ello.

¿Cuántos políticos hay ingresados en prisión por la corrupción propiciada por la burbuja inmobiliaria? Aquí parece que denunciar esto supone apostar por “la ley de la selva” cuando resulta que es todo lo contrario.

La izquierda se equivoca si jalea actuaciones como la de Sánchez Gordillo, estupendas para atrapar titulares en agosto, ineficaces para el fin que denuncian porque ninguna ONG aceptará lógicamente productos robados. Pero cuando se descubre que el Gobierno dice que hay leyes intocables y otras que sólo son una serie de directrices, o presenta un delito menor o falta como un gran espectáculo político para dar ejemplo, uno tiene la tentación de pensar que denunciar injusticias obliga a vulnerar algunas normas. Porque si no te pueden pillar por el Código Penal, lo intentarán con el Código de Circulación o alguna norma administrativa de la que no se acuerde nadie.

Lo que intentarán es que no vuelvas a salir a la calle. Esa es la prioridad del Gobierno.

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Nadie está diciendo que no sea ilegal, siempre que se hace una acción de este tipo los medios, políticos y muchos ciudadanos corren en círculos agitando sus brazos hacia arriba y gritando “¡ilegal! ¡ilegal!”. No te ofendas pero es el típico ejemplo de “cuando el dedo apunta la luna, el tonto mira al dedo”.

Pues claro que es ilegal, por eso se llama “desobediencia”, por que no obedece a la ley. En concreto esto es un acto claro de desobediencia civil, por supuesto ilegal. En eso consiste desobedecer. Ahora comparar eso con un delito común es una tontería.

  1. Se hace públicamente, a la vista de todos, en este caso hasta llaman a la prensa para que lo grabe.
  2. No se hace en beneficio propio, sino como denuncia o en beneficio de terceros, en este caso Gordillo no se ha llevado la cena a su casa, han repartido los productos robados a personas necesitadas.

El objetivo de una acción como esta es denunciar que algo, aunque ilegal, es justo o que algo, aunque legal, es injusto. La justicia es un concepto muy diferente al de la legalidad. Todos los crímenes nazis fueron legales bajo la ley nazi, pero yo personalmente (esto es una valoración subjetiva, claro) no los considero justos. Pasaron a ser ilegales cuando se les juzgó según otras leyes. También el aparheid o la discriminación racial en EEUU eran legales.

De hecho, como muestran estos ejemplo, la desobediencia a la ley considerada injusta, lleva muchas veces a cambiar la propia ley, el caso de la insumisión en España es un ejemplo reciente. Hoy en día lo ilegal es que se obligue a alguien a alistarse en el ejército.

En definitiva existe una gran diferencia entre transgredir la norma en beneficio propio pero sin cuestionar su legitimidad (los ladrones no suelen defenderse aduciendo que robar es bueno, tratan de esconder su delito) y transgredir la norma sin beneficio, públicamente y cuestionando su legitimidad o denunciando algo que se considera injusto.

Es más, Gordillo y compañía han hecho un sacrificio y además altruista, pues su acción tendrá consecuencias penales. Nada que ver con un ladrón común que cuando roba lo que busca es un beneficio propio, ya que lo hace a escondidas y piensa que no le pillarán por lo cual tendrá el beneficio pero no la pena.

“¡Pero no podemos dejar que el que quiera se salte la ley a su antojo!” Ok, de hecho no creo que pase eso, lo que pasará es que la ley actuará y castigará a los infractores. Quizás un día Gordillo vaya a a cárcel. Pero entonces puede que mucha gente, sin dudar de que ha cometido delitos que conllevan esa pena, piense que no es justo que él esté entre rejas mientras que Rato y otros por el estilo, que de verdad han robado de forma escondida y en beneficio propio, sigan en la calle. Y quizás esta opinión se extienda y ayude a que se endurezca la ley contra los grandes ladrones o que se ayude a los que lo necesitan para no tener que robar para comer. Bueno todo eso ya depende del éxito a largo plazo de acciones como esta.

Pero en definitiva, es muy fácil condenar legalmente a Gordillo y compañía, pero realmente me gustaría que alguien me argumentara su condena moral, que me demostrara la maldad ética de su acto, su beneficio propio en el mismo, etc.

Porque para el gobierno sudafricano fue muy fácil condenar legalmente a Mandela, de hecho se pasó media vida en la cárcel, pero nunca pudo condenarlo moralmente. En definitiva, sin querer hacer comparaciones, lo que han hecho en el SAT es un acto de desobediencia civil teorizado y practicado por gente como Ghandi, Mandela, Luter King, Thoreau, etc. y que ha demostrado a lo largo de la historia ser un buen complemento a la democracia e incluso el impulsor de la democratización en muchos países. Eso si, ¡es ilegal! ¡ilegal! ¡ILEGAAAAAAAAAL!

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