Divide y vencerás

Durante las últimas semanas se han oído voces contra el actual sistema electoral, que favorece a los grandes partidos y castiga a los terceros. Una de las alternativas es la creación de una circunscripción única a nivel estatal. Así se mejoraría la proporcionalidad. Pues bien, el PP de Madrid quiere hacer justo lo contrario. Hoy ha propuesto crear 43 circunscripciones en la Comunidad.

Ninguna ley es inocente. Todas tienen consecuencias. Algunas a largo plazo, tanto que pueden pasar desapercibidas en un primer momento (George Lakoff las denomina iniciativas de pendiente resbaladiza). En esta categoría entra la propuesta del PP de Madrid.

Sus promotores aseguran que el objetivo de la iniciativa es “perfeccionar el sistema democrático de nuestra región y acercar los diputados de la Asamblea regional a los ciudadanos”. Sin embargo, lo que en realidad se conseguiría es transformar un sistema proporcional en mayoritario (aunque sobre el papel seguiría siendo proporcional).

Actualmente, la Asamblea de Madrid tiene 129 escaños. En las últimas elecciones se repartieron entre PP, PSOE, IU y UpyD. Como es normal, hubo votantes de cada formación en cada barrio, en cada pueblo. Al ser una sola circunscripción, se sumaron los votos de todos os pueblos y, a partir de ahí, se repartieron los escaños. ¿Pero qué pasaría si dividimos el territorio?

Imaginemos un distrito cualquiera: Móstoles. Hay un único escaño en juego. El pasado 20N el PP logró la mayoría de los votos, el 47%. el escaño sería para esta formación. ¿Qué ocurre son el 53% restante? A la basura. No cuentan. Y lo mismo sucedería en las demás circunscripciones.

En teoría, el sistema es proporcional. Pero a efectos prácticos se vuelve mayoritario. Un sistema que ofrece gobiernos fuertes pero fomenta el bipartidismo al anular las posibilidades de terceros partidos.

En los tiempos actuales, el PP ganaría en la mayoría de distritos. Muchos votos del PSOE y, especialmente de IU, no servirían para nada. Es lo mismo que ha sucedido con los votos a IU o Equo en muchas provincias. Al no lograr escaño, se pierden.

Al cabo de dos elecciones, el efecto psicológico influye. ¿Para qué votar a IU, Equo o UPyD si no van a lograr escaño? Mejor voto útil o quedarse en casa.

La técnica de rediseñar las circunscripciones para lograr resultados electorales no es invención de Esperanza Aguirre. Si acaso, lo que propone el PP madrileño es a versión castiza del gerrymandering. En el siglo XIX se redibujó  el territorio de Massachutsetts para juntar a los electores demóvcrata-republicanos en un mismo distrtito. Así se aseguraban el escaño. Ésa es una forma de manipular. La otra es dividir el territorio para dispersar a los votantes del partido contrario. Es lo que se haría en Madrid.

Es cierto que la propuesta sólo afecta a una parte de los escaños, 43. Pero de llevarla a cabo se aseguran que la mayoría sean suyos. Pongamos 38-40 para el PP. Mejor dicho, para el partido ganador. En cualquier caso estos 40 escaños nunca serán ara los partidos minoritarios. Ahí está el quid. Mucho se ha hablado del bipartidismo: ésta es una propuesta para afianzarlo.

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35 respuestas a Divide y vencerás

  1. malaprensa dijo:

    Joder
    Estoy impresionado.
    Licenciado en políticas, periodista… y escribes esto, ocultando por completo que el número de diputados de cada partido seguiría siendo el mismo que en el sistema actual.
    ¿A qué escuela de periodismo fuiste? ¿A la de César Vidal?

  2. Por mucho que insistas, no esta garantizado lo de que el nº de diputados sea el mismo. Y no lo está por que puede pasar que un partido saque mas escaños mayoritarios que proporcionales y entonces ¿que sucede

    no solo eso: esto abre el melón de las reformas constitucionales. Y también modificara la cultura política hacia un sistema mayoritario. Es, como bien dice el articulista, una pendiente resbaladiza. de la que no podemos saber como va a acabar.

    Sinceramente, el argumento mas fuerte contra la reforma es sencillamente, que es innecesaria en las comunidades autónomas, y mas en las uniprovinciales. Esta reforma, planteada a nivel estatal, mejoraría la proporcionalidad notablemente manteniendo un cierto bipartidismo. Pero en una comunidad autónoma donde el sistema YA ES proporcional, esta reforma reduce la proporcionalidad por dos vías: 1) Posibles escaños mayoritarios por encima de los conseguidos 2) cambio de la cultura política.

    Y 3) el PSOE tendría que pactar con el PP para que se aprobase, con las consecuencias que ello tendría en la población, que entendería esta reforma como un nuevo recorte hacia menor proporcionalidad, en connivencia entre los dos grandes partidos.

    Es de todo punto inaceptable, incluso mas por oportunidad política que por el cambio sustantivo que introduce.

    • viajeroaitaca dijo:

      malaprensa: Nunca me habían acusado de manipular. Siempre hay una primera vez. En cualquier caso, puedo equivocarme pero intento escribir con honestidad

      ars²socialis: En efecto, es en las CCAA (y más en las uniprovinciales) donde hay más proporcionalidad. La razón: coincide territorio con circunscripción. Siempre que hay varias circunscripciones la proporcionalidad se reduce.

      Gracias a los dos por leer y comentar

  3. cuando digo “reformas constitucionales” quiero decir “reformas de los sistemas electorales”

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  5. malaprensa dijo:

    Dices: “lo que en realidad se conseguiría es transformar un sistema proporcional en mayoritario”

    Cuéntame en qué manual de ciencia política, o en qué evidencia empírica te basas para argumentar esto. Qué estudios, autores, o datos empíricos justifican que digas que un sistema de este tipo es mayoritario. En qué país o región donde se aplica un sistema así el resultado es mayoritario. No vas a encontrar ninguno, porque no es cierto.

    Gerrymandering. Basta la entrada en la Wikipedia para ver que no tiene nada que ver con lo que propone el PP en Madrid. Puedes criticar la propuesta (con razón) por hacer distritos muy desiguales en población. Pero eso no tiene nada que ver con Gerrymandering Y además el el impacto sobre el resultado, al haber proporcionalidad por las listas, es muy pequeño o más bien nulo.

    No hay nada que opinar sobre estos dos puntos.

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  8. Luis dijo:

    malaprensa, lo que plantean es un sistema mixto: 1/3 mayoritario (lo nuevo), 2/3 proporcional (lo que hay). Como veo que no conoces bien lo que es un sistema proporcional o mayoritario, te lo cuento:
    1. En el proporcional no se votan personas sino partidos, que se reparten los escaños de forma proporcional.
    2. En el mayoritario se votan personas. Sale elegida la que tiene mayoría de votos

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  10. Luis dijo:

    Dicho lo cual, la persona que escribe el artículo tampoco tiene un conocimiento mucho mayor:
    Es cierto y evidente que el sistema “mayoritario” es menos proporcional que el “proporcional”. Pero la diferencia no es simplemente que cambie el número y tamaño de las circunscripciones:

    Es un tema cualitativo más que cuantitativo, porque el sistema mayoritario significa REPRESENTATIVIDAD, ya que se votan personas, que responden a sus distintos distritos. De hecho no haría falta pertenecer a un partido para presentarse. En su lugar, el sistema proporcional coloca a 60 del PP y 40 del PSOE que votan en bloque independientemente de su zona (absurdo…sería lo mismo dejar en el congreso a los líderes de los partidos y que cada uno vote con una cuota). Pero sobre todo ¿es tan importante que las proporciones de los partidos sean 60-40 o 55-35-10, cuando no existe representatividad? Si no hay nadie que defienda los intereses de mi circunscripción, que venga a escuchar nuestros problemas, que sea una persona notable al que se conozca en la zona….¿qué más me da que sea de un partido o de otro? ¿No nos damos cuenta de lo lejos que nos queda el poder en el sistema proporcional? El poder lo tienen los partidos y ¿nos preocupamos por cómo se lo reparten? ¿No sabéis que en Inglaterra (por ejemplo) los diputados a menudo votan en contra de su líder de partido porque defienden los intereses de sus circunscripciones? Eso es Democracia!

    nota: SIMPLEMENTE DEFIENDO EL SISTEMA MAYORITARIO (POR CIERTO, EL QUE HAY EN LOS PAÍSES DEMOCRÁTICOS); NO ESTE EXTRAÑO MIX DE E. AGUIRRE

    • JPCaskAles dijo:

      Cosa que estaría muy bien y tendría sentido, si el sistema político fuera personalista (que es lo que estás defendiendo).

      Se da la triste contingencia de que el sistema no es en absoluto personalista, y no lo ha sido nunca en España (y en general en las democracias al estilo continental).
      Y como parece que aquí hay que explicar qué significa el signo de suma antes de decir “2+2 es 4”, voy a explicar en las consecuencias prácticas que tiene un sistema personalista, como el estadounidense.
      En la campaña electoral de unas elecciones con un sistema personalista, los candidatos hacen campaña reivindicando en su programa las acciones muy concretas que apoyarían en las votaciones si saliesen elegidos. Del palo de “Yo votaría a favor de que se hiciese una variante norte de la carretera regional”, o “Votaría en contra de que se instaurase un sistema de parquímetros en el distrito residencial”. No reivindican las acciones a escala nacional que toma el partido, porque para eso ya están las presidenciales y las del congreso.

      Esto es lo que tiene sentido con un sistema de elección mayoritaria. ¿Es esta la clase de campaña que tenemos en las elecciones españolas? Ni de coña, si acaso en las municipales de los ayuntamientos más pequeños. Aún está por llegar el día en que los candidatos de mi circunscripción electoral llamaran a la puerta de mi casa para explicarme qué es lo que votarían exactamente en la Asamblea Regional de Madrid, mientras que cuando estuve de intercambio en Cincinnati todos llamaron a la puerta de mi piso – ¡y eso que ni siquiera estaba empadronado! Tuve que cerrarles puerta con toda la amabilidad del mundo porque sencillamente no podía ejercer ningún derecho al voto.

      A mí me parecería muy bien que se implantase un sistema mayoritario y personalista como el estadounidense, si tan sólo la conciencia de los políticos locales estuviese a la altura de tales circunstancias. Cosa que me extrañaría mucho, visto lo visto: En ese país, la gente metida a política no muestra ni la milésima parte de sentido de la conciencia o responsabilidad necesario para poner en marcha un sistema como este y que tenga sentido.

      • Luis dijo:

        Claro!
        Por supuesto el sistema mayoritario sirve solamente para elegir el Legislativo. Luego habría que votar el Ejecutivo.
        No lo he dicho porque no era el tema, aunque está bien recordar que en España no existe separación de poderes, sino sólo separación de funciones de un mismo poder: el del partido que gobierna, y que hace las listas que van al Congreso y que votan las leyes que proponen. Hacen falta 2 elecciones!
        Me da un miedo que se hagan cambios a medias, no debemos aceptar las migajas que nos ofrezcan los que mandan. Hace falta que se habra un período de libertad constituyente para que la gente elija libremente la forma de gobierno, cosa que nos negaron los franquistas y los traidores del PSOE en la transición

  11. Fede "fprat" dijo:

    Si el sistema tiene trampa, a mí me la han escondido bien. Según dice la nota del PP de Madrid, el resultado de la segunda urna, la proporcional, “se compensa con el resultado de la primera”, lo que yo entiendo que significa que los primeros diputados que vayas obteniendo de la urna proporcional no son nuevos diputados, sino que sólo sirven para ir restando el saldo de diputados todavía sin compensar obtenidos por el partido mediante la primera urna. Es cierto que podría darse el caso de que un partido obtuviera por la primera urna más diputados que los que le corresponderían por la segunda, y supongo que entonces, simplemente, cuando se vayan repartiendo diputados por D’Hont, se parará al completar la capacidad de la cámara, aunque algún partido tenga diputados ganados por el sistema mayoritario todavía sin justificar por la segunda urna: esos diputados están en la cámara y no se reparten más. Lo que no veo es cómo puede favorecer eso a un partido como el PP, que probablemente alcance los 43 diputados según el sistema proporcional y que, de no hacerlo, es improbable que lo consiga por la primera urna. La distorsión que la primera urna introduce respecto a la proporcionalidad pura creo que es más probable que se produzca en partidos minoritarios, cosa que la nota no oculta: “el sistema premia a aquellas formaciones que, teniendo una presencia minoritaria a nivel regional, hayan sido capaces de sumar suficientes votos como para ganarse el apoyo mayoritario en una circunscripción”. No sé si se ha calculado que esos partidos sean más probablemente de extrema derecha que de izquierdas, pero en general yo le veo cierto sentido a la propuesta, lo que ya me cuesta decir viniendo del PP (sí, lo siento, tengo prejuicios… bueno, posjuicios, vistos los antecedentes).

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  14. perplejidad dijo:

    Todo lo que explicais está muy bien, es perfecto, pero obviais una cosa: los que gobiernan son simples representantes de los que los eligen. Es decir, que si una sociedad es plural, porque no lo han de ser los Parlamentos? Tanto en el sistema mayoritario (EEUU), como en el mixto (alemán y de la Aguirre), y en el Semi-proporcional (el nuestro), se prima a las mayorías en detrimento de la minorías, para favorecer la “gobernabilidad”, con lo cual se prima la agregatividad y se penaliza la pluralidad. Si en el sistema propiamente dicho, no existen dichas barreras, se implementan, como es el caso del 3% en nuestro sistema de elecciones Generales o el 5% o 3 diputados de Distrito en el Alemán. Con ello se fomenta que los electores dejen de votar a partidos minoritarios (pero con opciones) para pasar a votar a mayoritarios (con muchas opciones), siendo que se falsea la representación, es decir, los representantes elegidos NO representan realmente a la sociedad que han de gobernar. Y eso es discriminación.

  15. tinejo dijo:

    Lectura interesada y errónea, a mi juicio. Hay otras claves más allá del jacobinismo extremo ó el pacto canovista actual, en entradas anteriores lo desarrollamos extensamente en nuestro blog, pero permítannos que difundamos una información de sumo interés.

    http://casaquerida.com/2011/11/30/valencia-marca-el-rumbo-de-la-ruina-presente-y-futura/

  16. perplejidad dijo:

    Es curioso ver como hay un debate intenso en estos, basado en unos cuantos conceptos erróneos.
    En primer lugar, el sistema mayoritario no tiene nada que ver con si votas a una persona o no, se refiere a que se adjudica TODA la representación de la circunscripción a la lista más votada, dejando al resto de listas sin representación. Por poner algunos ejemplos, puedes tener un sistema proporcional en que votes a la persona (listas abiertas) o un sistema mayoritario en que no votes a tu candidato (sistema de compromisarios en las primarias de los partidos de los EEUU).
    El segundo error se refiere a que es un sistema proporcional, el de Madrid no lo es. En el sistema proporcional, como su nombre indica reparte toda la representación en estricta proporción a los votos obtenidos por cada lista. El establecimiento de la barrera del 3 (5)%, limita la proporcionalidad y el sistema de D’Hont, todavía más, puesto que, sin adjudicar toda la representación a la lista más votada, si que le atribuye una mayor representación que la que le correspondería en un sistema estrictamente proporcional.
    Tercer error, la proximidad. Los temas de proximidad se gestionan desde las administraciones de proximidad (municipales, diputaciones), por tanto en una gestión que afecta a la globalidad, la proximidad es lo de menos. Poneis como ejemplo el de representantes que votan en contra de su líder. Eso también sucede en sistemas de listas cerradas. Por el contrario, puede suceder que elijas un representante que en temas de cercanías defienda tus intereses, pero en temas generales vote con “los suyos”, que para eso lo son, perjudicándote en los aspectos generales que normalmente son de mayor entidad que los locales.
    Otro error que no he encontrado aquí, pero si en uno de los links que colocais, es la territorialidad.
    Se dice que la circunscripción única perjudica a los territorios menos poblados (cierto) y que un reparto equitativo de representantes también (falso). Bien, por poner un ejemplo muy cercano, si a Ceuta se le adjudica 1 representante por ser una circunscripción independientemente de su censo y si tenemos un sistema donde el total de representantes es limitado (como en España entre 300 y 400), la representatividad del representante de Ceuta siempre será del doble que la de cualquier representante de las circunscripciones más pobladas. Si además, tuvieramos un sistema proporcional y en el caso de Ceuta, se llevara el representante la lista que hubiera obtenido el 50% de los votos válidos, su representatividad pasaría a ser entre 3 y 4 veces superior a la de los representantes de las más pobladas. Es decir, que representando a muchas menos personas, su voto tendría el mismo valor que el del resto de representantes.
    Y aquí lo dejo.
    Saludos

    • viajeroaitaca dijo:

      Muy de acuerdo con Perplejidad

    • Fede "fprat" dijo:

      > En el sistema proporcional, como su nombre indica reparte toda la representación en estricta proporción a los votos obtenidos por cada lista.

      ¿Puede existir eso? Me refiero a que los escaños son números naturales y ajustar su reparto a las proporciones reales de voto dará típicamente decimales.

      > El establecimiento de la barrera del 3 (5)%, limita la proporcionalidad

      De acuerdo.

      > y el sistema de D’Hont, todavía más, puesto que, sin adjudicar toda la representación a la lista más votada, si que le atribuye una mayor representación que la que le correspondería en un sistema estrictamente proporcional.

      Veo que el umbral para empezar a aplicar D’Hont afecta a la proporcionalidad. Veo que el aplicarlo circunscripción a circunscripción, en vez de globalmente, también. Pero no veo cómo D’Hont mismo también contribuye a romper esa proporcionalidad más allá de la necesidad de tener que redondear a escaños enteros, que no creo que sea culpa de D’Hont. ¿Podéis proporcionarme alguna referencia donde se explique eso con detalle? Gracias.

      • perplejidad dijo:

        Muy buena observación
        El sistema representativo, por su propia naturaleza es mayoritario, a la hora de adjudicar los representantes siempre quedarán restos de electores que quedarán sin representación. El único sistema estrictamente proporcional es el participativo, donde existe el mismo número de electores que de representantes, es decir, cada elector se representa a sí mismo.
        Cuando hablamos de proporcionalidad estricta nos referimos a la “mayor” posible dentro de un sistema representativo.
        D’Hont es un sistema de cocientes que atribuye la representación a los coeficientes mayores sucesivos resultantes de dividir el número de votos por 1, 2,….n, siendo n el número total de escaños de la circunscripción.
        Esto cláramente beneficia a los partidos mayoritarios (cuanto mayor sea su número de votos, mayores son sus cocientes sucesivos y viceversa), aunque en algún lugar (no recuerdo dónde, lo siento) he leido que si existe un número muy elevado de minoritarios salen éstos beneficiados. No lo he comprovado, quizás es posible y de aquí la trampa de la barrera del 3% que eliminaría muchos minoritarios antes de procederse al reparto.
        Una muy buena página sobre sistemas y leyes electorales es http://www.reformaelectoral.info
        aunque no se si encontrarás exactamente lo que buscas.
        Saludos

        • Fede "fprat" dijo:

          Muchas gracias por el enlace [http://www.reformaleyelectoral.info], acabo de ver que se trata de un blog y le echaré un vistazo la semana que viene.

          Por otra parte, la simple argumentación de

          > D’Hont es un sistema de cocientes que atribuye la
          > representación a los coeficientes mayores sucesivos
          > resultantes de dividir el número de votos por
          > 1, 2,….n, siendo n el número total de escaños de
          > la circunscripción. Esto cláramente beneficia a
          > los partidos mayoritarios (cuanto mayor sea su
          > número de votos, mayores son sus cocientes
          > sucesivos y viceversa)

          no me sirve, ya que en el mismo sentido se podría decir que los partidos mayoritarios se ven beneficiados por el sistema proporcional, ya que les asigna más escaños que a los minoritarios. Mi pregunta es en qué sentido o en qué casos se dice que D’Hont (pero D’Hont tal cual, no D’Hont con umbral o D’Hont por circunscripciones) beneficia a los partidos mayoritarios por encima de lo que proporcionalmente les correspondería.

          • viajeroaitaca dijo:

            Dejo un enlace sobre la influencia de los sistemas electorales en la vida política que os puede interesar

            Respecto a la importancia de D’Hont, creo que es mucho menor de lo que suele decirse. Sigo pensando que el pilar fundamental de todo sistema es la cantidad de circunscripciones y su magnitud. El resto de variables (fórmula, barrera..) tienen mucha menos influencia

            • perplejidad dijo:

              Si, tienes razón, el tema del reparto desigual por circunscripciones influye más, pero la suma de los tres es mortífera al Pluralismo político y supone la bendición del bipartidismo
              Consultaré el enlace, Thanx

          • perplejidad dijo:

            En el blog de Participativa encontrarás toda la explicación, si es esa tu pregunta.
            Pero de todas maneras te explico rápido: imagínate una circunscripción donde se juegan 20 escaños. Hay 5 listas (ahora obviaremos el 3%) La primera saca un 900 mil votos, la segunda 500.000, la tercera 300.000, la cuarta 175 mil y la quinta 125 mil. En un reparto proporcional estricto, a la primera lista le tocarían 9 diputados, a la segunda 5, 3, 2 y 1 diputados La cuarta lista tendría un poco más de representación, pero poca y la quinta un poco menos pero poca. Si utilizas D’Hont (puedes hacerte un Excel, es muy fácil) divides cada lista por 1, 2, 3, hasta llegar a 20, el número total de representantes. Coges ahora los 20 cocientes más altos y ¡oh!, sorpresa, la primera lista tiene 10 en vez de 9 y la cuarta 1 en vez de dos. Si incrementas la diferencia entre listas, vas viendo que cada vez se le adjudican más a la mayoritaria cuanta más diferencia hay con las otras. Ese es el beneficio.

            • Fede "fprat" dijo:

              Hola, Perplejidad. He leído ya lo que me habéis ido sugiriendo (bueno, excepto “el blog de Participativa”, que no sé exactamente qué es: buscando he llegado a “Sistema electoral: bipartidismo, ley d’Hondt”, de “Avilés 15M”) y, algo que debía haber hecho desde el principio, Wikipedia. También he estudiado tu ejemplo, y aunque es cierto que inicialmente me ha chocado, creo que es discutible lo que dices. Aunque la primera lista no merece proporcionalmente el décimo escaño, tampoco la cuarta merece el segundo. Digamos que tanto D’Hont como el método del resto mayor garantizan a cada partido los escaños que indiscutiblemente merecen (9, 5, 3, 1 y 1 en tu ejemplo). Y que pueden tomar decisiones distintas (y, en ambos casos, justificables) por lo que a los demás escaños respecta. No me atrevo a afirmar que el criterio de D’Hont sea “el justo”, pero cuesta afirmar eso mismo de un método que, como el de los restos, puede presentar la siguiente paradoja (búsquese “la paradoja de Alabama”): con un mismo reparto de votos entre partidos, que haya un escaño más a repartir puede dar lugar a que un partido reciba menos escaños. ¿Cuál es el método concreto que proponéis como “más proporcional que D’Hont”?

  17. luzfugaz dijo:

    El sistema propuesto es parecido al alemán. Se vota por una parte al representante del distrito y por otra al partido. Como curiosidad puedo decir que la señora Merkel obtiene en su distrito más votos de los que obtiene su partido en su distrito.
    El sistema actual de listas cerradas, en una comunidad con 129 diputados, tiene el problema de que aunque se abrieran un ciudadano tendria que elegir en una lista de 129 x n siendo n el número de partidos que optan a la elección. No hay ciudadano que sea capaz de saber el nombre de todos y menos de seguir la trayectoria y forma de pensar de tal cantidad de candidatos.
    El sistema alemán permite que los electores sigan de cerca la ética y comportamientos de los candidatos del distrito, algo muy importante para el ciudadano, y luego por otra la visión que cada partido presenta de los problemas de la sociedad y la solución que proponen.
    El sistema español de listas cerradas favorece la creación de mafias en los partidos y por tanto que no sean elegidos los más honestos. Un diputado en el sistema actual tiene que pensar más en lo que le conviene a su partido que en lo que le conviene a los ciudadanos.
    La cercanía entre electores y representantes pide distritos uninominales. Los matices en la solución de los problemas generales exige una circunscripción única.
    El sistema alemán intenta dar lo bueno de cada sistema y eliminar lo malo. El punto crucial se encuentra más en cual es la proporción mas adecuada entre representantes de distrito y numero total de los representantes en la camara.

  18. perplejidad dijo:

    Hola Fede, hay bastantes discusiones sobre el sistema más justo pero, en general y descontando a quienes prefieren sistemas mayoritarios o mixtos como el alemán muy bien explicado por Luzfugaz, en general todos coinciden (coincidimos) en que el sistema más justo es el de circunscripción única y restos mayores. Es curioso, no conocía la Paradoja de Alabama, te agradezco mucho la información. La he estado estudiando a mi entender, no supone ningún problema en el sistema de restos mayores. Por ejemplo en la circunscripción de Madrid, con 129 representantes, el reparto no se vería afectado a no ser que se modificase el número de representantes. Es decir que no podría aparecer dicha paradoja. En el caso de incrementar el número de representantes (por ejemplo hasta 139), esto se realizaría ANTES de las elecciones, por lo que a priori nadie perdería ningún escaño puesto que TODAVÍA no se han emitido los votos, por tanto no hay con que comparar. Debo decir que yo he simulado con los resultados de la Comunidad de Madrid de 2011 el incremento hasta 139 (incrementándolos a posteriori de los resultados) y no me ha aparecido tampoco dicha parádoja. Este sistema es el más justo en cuanto es el que representa a más gente y por tanto deja a menos gente sin representación, pero sobre todo EN IGUALDAD DE CONDICIONES (las máximas posibles en un sistema representativo, mientras que D’Hont deja a mucha más gente sin representación, atribuyéndosela a los mayoritarios.
    Hay gente que cree que debería contabilizarse la representación correspondiente a la abstención y nulos y blancos, pero eso es otra guerra.

    • Fede "fprat" dijo:

      Hola, Perplejidad, cuando menciono la paradoja de Alabama no es porque tema que se pueda reproducir en Madrid ni porque tenga ningún efecto práctico en ninguna elección en la que el número de escaños esté prefijado; lo que intento ilustrar con ella es que no se puede decir que el sistema de restos mayores sea *el justo*. Creo que no se puede defender que si yo tengo 2 millones de votos y mis dos rivales, 6 cada uno, en un reparto justo de 10 escaños me correspondan 2, pero en un reparto justo de 11 me toque sólo 1. A eso me refiero: que cuando se prefiere restos mayores a D’Hondt no basta con decir que D’Hondt es injusto porque en tal ejemplo mira lo que pasa. Restos mayores tampoco es absolutamente justo. De hecho, parece que hay resultados matemáticos que indican que no hay, ni puede haber, ninguna fórmula electoral (o como se traduzca “apportionment” en el contexto que nos ocupa) que respete al máximo proporcionalidad y sentido común. Dice la Wikipedia (artículo “Apportionment paradox” en el apartado “Impossibility result”) que Balinski y Young demostraron que no se le puede pedir a una fórmula electoral simultáneamente estas tres cosas:

      (1) Que todos los partidos obtengan un número de escaños que se diferencie en menos de una unidad del que les correspondería por proporcionalidad exacta.

      (2) Que se evite la paradoja de que, a igual reparto de votos, un mayor número de escaños a repartir pueda suponer la pérdida de escaños en algún partido.

      (3) Que se evite la paradoja de que, a igual número de escaños a repartir, un partido que gana votos pueda perder un escaño frente a otro que pierde votos.

      Y, si lo he entendido bien, el método de restos mayores garantiza (1) a costa de sufrir las paradojas (2) y (3) [para la última no he encontrado un ejemplo numérico sencillo], paradojas que D’Hondt evita.

    • Fede "fprat" dijo:

      > Este sistema es el más justo en cuanto es el que representa a más gente y por tanto deja a menos gente sin representación, pero sobre todo EN IGUALDAD DE CONDICIONES (las máximas posibles en un sistema representativo, mientras que D’Hont deja a mucha más gente sin representación, atribuyéndosela a los mayoritarios.

      D’Hont sólo deja fuera a partidos que tienen menos votantes que los votantes por escaño de los partidos con representación. ¿Se puede decir que eso es injusto?

      Si el objetivo sólo fuera “representar a más gente”, habría que dejar tener representación a todos los partidos con al menos un voto antes de conceder un segundo escaño a nadie. No me parece razonable.

      Yo me centraría en pedir circunscripción única (fundamental) y eliminación de umbral mínimo (o bajarlo en alguna medida) y dejaría al pobre D’Hondt tranquilo. Lo de la circunscripción única podría ser tal cual o como método de compensación proporcional de un sistema en el que parte de los escaños se repartieran por circunscripciones autonómicas. Y lo del umbral mínimo, pues no lo tengo claro: un representante de un partido marginal con un solo voto de cada 350… ¿de verdad pensáis que enriquecería el debate político?

      • perplejidad dijo:

        Hola Fede, yo no he dicho que el sistema de restos mayores sea “el justo”, ya dije al principio que en un sistema representativo la proporcionalidad absoluta es imposible. He dicho “el MÁS justo”, y no por el ejemplo concreto, si en todos los casos generales, contrariamente a D’Hont que es injusto como caso general. Es importante el punto remarcado, EN IGUALDAD DE CONDICIONES, el objetivo no es representar al máximo posible de gente, si no que el valor de representación sea el más parecido posible, cosa que en D’Hont no lo es, mientras que en el de restos mayores si. El problema no es que D’Hont deje fuera a los partidos que tienen menos votos que los votantes por escaño de los partidos con representación (hecho además reforzado por la barrera del 3%, tal y como sucedío una vez con el PCPE, que obtuvo menos del 3%, pero su número de votos era superior al del último cociente del partido al cual se adjudicó), si no el Plus que se le adjudica a los mayoritarios en nombre de “La Gobernabilidad”. Los mayoritarios ya son mayoritarios, y tienen esa ventaja intrínseca sobre los minoritarios, pero eso es exactamente la democracia, la voluntad del Pueblo expresada directamente o por medio de representantes, no hay que ayudarles innecesariamente. La gobernabilidad, al igual que la representatividad, es parte de la función de los partidos y si no la alcanzan, es seguro que los votantes les castigarán por ello, al igual que por un mal gobierno. Atribuirles representación que no les corresponde, es simplemente falsear la voluntad del Pueblo. Es así de simple.
        Es cierto que en sí, D’Hont no es tan trágico, pero si que expresa diferencias. junto a las circunscripciones y la barrera del 3%, deforma totalmente la democracia.
        Te recomiendo que leas el informe del Consejo de Estado sobre las posibilidades de reforma electoral, vienen ejemplos que ilustran perfectamente lo que explico yo burdamente.
        Lo puedes encontrar también en http://www.reformaleyelectoral.info
        Saludos.

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