Esto no es un debate

El mejor debate político que he visto nunca existió en la realidad. Fue escrito por Aaron Sorkin para la serie de televisión El Ala Oeste. En ese capítulo, los espectadores pudimos ver cómo dos candidatos a la Casa Blanca (Matt Santos y Arnold Vinick) renunciaban a los límites y corsés que sugerían sus asesores para promover un verdadero debate. Una vez en el escenario -libres de cadenas de tiempos, gestos y planos de cámara- dedicaron una hora a presentar propuestas políticas, a razonas sus programas y sí, a atacar al contrario, pero con inteligencia y respeto. Como digo, estos debates sólo suceden en la ficción.

Lo que hemos presenciado esta noche es el reverso oscuro de ese debate entre Santos y Vinick. Lo que hemos presenciado no llega a la categoría de debate. Ha sido un simulacro, un espectáculo si gracia, una farsa.

La Real academia define debate como “contienda, lucha, combate”. Exacto. Esta noche hemos sido testigo de una lucha a muerte, de un combate feroz. El problema es que los ciudadanos no queremos ver un combate de boxeo, sino un debate político.

Imagen de Uly Martín para El País

Rubalcaba se ha mostrado agresivo en exceso, como un animal herido que da su último zarpazo. Sabe que tiene escasas posibilidades de llegar a La Moncloa, que sus propuestas tienen un regusto de hipocresía y que su única baza es movilizar a los desencantados que el 20N se van a quedar en casa. Su táctica ha sido criticar bloque por bloque el programa electoral del PP. Todo un acierto. Como escribí hace unos días, el folleto es un cúmulo de vaguedades en el que se puede atisbar un sesgo neoliberal importante.

Mariano Rajoy ha tenido por tanto que trabajar a la defensiva durante la mayor parte del debate. En su contra jugaba el programa que él mismo autorizó, un documento que es vago a propósito: si deja que Rubalcaba descubra sus verdaderas intenciones puede perder votos. Tampoco ha ayudado a Rajoy estar leyendo continuamente los papeles que tenía en la mesa, eludir preguntas incómodas (en especial la referida a los matrimonios homosexuales), repetir constantemente “ehhh”, pronunciar mal ciertas palabras (“Estao”, “congelao”) y un cierto titubeo en la mirada. Hay que admitirlo: Rajoy no es telegénico y no sabe debatir. Es un hombre que gana muchos puntos en un mitin (yo lo he comprobado) y, por lo que han dicho algunos periodistas, también gana mucho en el tú a tú. Quizá por eso ha recorrido buena parte de los pueblos y pequeñas ciudades de España: es allí donde reside su fuerza.

Quiero destacar una frase muy repetida por Mariano Rajoy a la que quizá no se preste la suficiente atención. En este debate, como en sus intervenciones de los últimos meses, ha dicho una y otra vez que él no es experto en economía y que va a actuar con sentido común. Grave error. Deseo con todas mis fuerzas que el presidente sea experto en economía y que no actúe guiado por el menos común de los sentidos. Por mucho que insista, un país no se gobierna con sentido común y un sistema económico no se pone en práctica con sentido común. Al contrario, en muchas ocasiones (como en la reiterada y equivocada comparación entre los gastos de un Estado y de una vivienda) el sentido común se opone a la realidad. Cuando el señor Rajoy apela al sentido común practica en realidad un populismo barato con el que trata de ganarse a los ciudadanos humildes, sin estudios. Quizá logre sus votos pero ninguna mayoría absoluta le dará los conocimientos que necesita. (Por cierto que Zapatero también carecía de ellos; ¿es necesario recordar las “dos tardes” que le iba a dedicar Jordi Sevilla?)

Imagen de Reuters

En este cara a cara, todo estaba medido, ajustado, definido… todo menos el contenido. Ninguno de los documentos que firmaron los asesores de Rajoy y Rubalcaba les obligaba a hablar con educación, a realizar propuestas concretas, a explicar, a no abrumar con cifras. Y, como no estaban obligados, no se han dirigido al contrario con educación, apenas han realizado propuestas concretas (en el caso de Rajoy es de entender: su estrategia de campaña reside precisamente en no realizar propuestas concretas), han vendido humo y nos han avasallado con cifras inconexas y gráficos con escalas manipuladas.

Mención aparte merecen los rifirrafes entre los candidatos. Como es costumbre por estos lares, el argumento político más utilizado es “tú más”, seguido de “sí, pero tú antes”. Nivel de preescolar. A medida que avanzaba el tiempo se calentaban sus nervios y los ataques eran constantes. Pero no se confundan: no se insultaban entre ellos. En realidad, insultaban a los espectadores.

Rubalcaba ha insultado la inteligencia de los ciudadanos al decir que su Gobierno jamás había dado dinero a los bancos. Rajoy también lo ha hecho al asegurar que su partido no estaba privatizando la sanidad. Y, en fin, ambos se han reído de nosotros al no hablar del 15M, de las presiones de los mercados financieros o del ruinoso estado de la cultura.

Salvo los votantes acérrimos del PSOE y los votantes acérrimos del PP, creo que todos nos hemos sentido un poco engañados con el debate. Defraudados. Yo, que cada vez espero menos de la política, esperaba un poco más de altura. Como escribe Chema Morais en su blog de Heraldo, el debate se ha acercado demasiado a los programas de cotilleos de Tele5.

Los verdaderos ganadores del debate son los partidos minoritarios. Estoy seguro de que Izquierda Unida, UpYD o Equo habrán conseguido más de un nuevo votante. Me alegro. Tal y como han tratado a los ciudadanos los dos principales partidos políticos, no se merecen otra cosa.

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2 respuestas a Esto no es un debate

  1. Yo dijo:

    Lamentable el desempeño de ambos candidatos… al menos uno no leía lo que decía…
    Respecto al contenido: vacío: vaguedades y demagogias baratas.
    Sobre que Rajoy no sea experto en economía (aún espero a conocer a alguno que no sólo hable con seguridad de lo que ya ha pasado) pues populismo total: este país está lleno de gente que piensa que con el sentido común se va a todas partes, que no hace falta ser experto en nada y que la opinión del más mentecato vale tanto como la de un técnico… así nos va…

  2. eduardo dijo:

    A mi el debate no me ha defraudado absolutamente nada, en serio, ¿esperabais otra cosa? El uno si habla pierde votos, así que debatir…. y el otro después de 6 años en el gobierno, pues eso. Eso sí, entre los dos sacarán más de 15 millones de votos, por lo que en el fondo tenemos lo que nos merecemos.
    Un detalle jocoso, ayer leí en prensa que para ser cajero de supermercado en Zaragoza hay que saber inglés, así nos va.
    Por último y respecto a lo de “tipo con sentido común”, lo dice para marcar diferencias con Zp en el sentido que lleva diciendo de él que es una cabra montesa. Por cierto, ¿Dónde está Zp?.
    Como siempre Raul, un gran post

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