La muerte, nada más

Hoy es 2 de noviembre, día de Difuntos para la tradición cristiana. Entre cementerios y disfraces, también hay hueco para la literatura del duelo, como recuerda este artículo de El País. El periodista destaca que muchos de estos libros son herederos del que escribió Joan Didion tras la muerte de su marido. En su momento, lo leí y escribí una reseña. Aunque hoy la escribiría de otro modo, me parece oportuno recuperarla.

La muerte, la obsesión y el miedo de Elias Canetti, es en El año del pensamiento mágico el tema absoluto. Joan Didion ganó con este libro de apenas 200 páginas el Pulitzer National Book Award de No Ficción.  Se lo merecía.

Joan Didion es escritora, al igual que su marido John. Ambos tienen una hija de unos 30 años. Son felices. Tienen dinero suficiente, sin llegar a ser ricos, una afición convertida en trabajo remunerado; han pasado por todas las crisis que tenían que pasar. Están estabilizados.

Pero un día la enfermedad llama a su puerta. Navidades de 2003. Durante la cena, John cae al suelo y muere. Nada emocionante, nada reseñable. Un infarto, y adiós.

Dos años después, Joan Didion reconstruye por escrito lo sucedido a partir de aquel día. ¿Cómo enfrentarse a la muerte?

Página a página el lector conoce sus sensaciones y pensamientos cuando está en el hospital, cuando le preguntan si quiere una autopsia, cuando vuelve a casa y la encuentra vacía. Al mismo tiempo, la escritora rememora sus días con el marido fallecido. Conocemos así un pedacito minúsculo de la cultura de Estados Unidos; conocemos el modo de vida de los escritores (de dos de ellos, al menos): sus ritmos de escritura, sus viajes, sus ingresos.

También es posible aprender algunos rudimentos de medicina. Didion lee decenas y decenas de libros sobre infartos, de manuales de intervenciones urgentes, de libros de psicología y sentimiento de duelo.

Necesita comprender lo que sucede; el único modo que conoce es leer. La lectura ha sido su guía vital, le ha dado las claves del mundo en el que vive. Quizá pueda ayudarla a entender la muerte. Por supuesto, no lo hace.

Un libro preciso, afilado y tierno al mismo tiempo. Tan bueno como mala esta reseña (es difícil escribir de lo que más te gusta, a veces; más fácil criticar)

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Una respuesta a La muerte, nada más

  1. Yo dijo:

    Aparte del profundo pánico que me produce la idea de la muerte, siempre me he preguntado qué se siente (si es que se siente algo) en el momento de morir. ¿Qué sucede en el cerebro durante esa última fracción de segundo en la que se tiene aún consciencia? ¿y si mueres durante un sueño? Aunque, en realidad, lo que me parece todavía más desasosegante es pensar en una muerte repentina, como un infarto cerebral fulminante o un accidente de tráfico: ahora estás vivo e, instantáneamente, la nada.
    En fin, en este caso, al contrario de lo que sucede con infinidad de dudas que a uno se le plantéan, casi seguro que acabaré descubriéndolo.

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