La codicia

“Es fácil ganar dinero si lo único que se quiere es ganar dinero”. No recuerdo dónde leí esta frase pero me ha venido a la cabeza al leer este artículo de Carlos García Gual en Babelia. Allí escribe: “La educación es mucho más que prepararse para el éxito económico (y más cuando ni siquiera garantiza éste).” No puedo estar más de acuerdo.

Es tentador relacionar este artículo y esta frase con la deriva de la mayoría de los estados europeos. Hay quienes pretenden gobernar un país como si fuera una empresa. Una gran fábrica cuyo único objetivo es producir beneficios. Los trabajadores, por supuesto, somos los ciudadanos; ellos (la clase política, digo) serían los administradores, directores, gerentes y demás gente trajeada. Pero me surge una duda: ¿quién es el dueño?

No. Por mucho que se empeñen, un país no es una empresa.

Tampoco es una familia (comparación absurda pero eficaz por su simplismo). Porque, llevando este símil al absurdo, ahora está mal visto que los padres peguen a sus hijos y sin embargo los ciudadanos recibimos palos cada semana; tampoco ahora es usual que los hijos se independicen pronto sino que chupan del sueldo paterno, pero el Estado da cada vez menos prestaciones.

El objetivo de un país, vuelvo a la idea inicial, no es ganar dinero. El dinero es un medio para lograr el bienestar de los ciudadanos. Ése es el fin último de un estado. Pero debe ser un fin bien entendido. Demasiadas veces se ha confundido el ansia imperialista con el bienestar de los ciudadanos; los delirios de grandeza de un gobernante con la satisfacción de los ciudadanos; la codicia de la clase empresarial con las necesidades de los ciudadanos.

En realidad, la mayoría de la población necesitamos muy poco: trabajo digno, casa digna y un dinero extra para permitirnos un capricho de cuando en cuando. No es mucho.

Sucede que hemos perdido el norte (o nos han pisoteado la brújula) y hemos dejado que el afán de unos pocos por el dinero llevara a muchos si no a la ruina a una situación no querida. Y estamos dejando -a nuestro pesar, pero estamos dejando- que el FMI y los malditos mercados financieros conviertan a Europa en un zombi para volver a ganar los kilos de grasa y codicia que perdieron en 2008.

Es fácil ganar dinero si lo único que se quiere es ganar dinero. Hemos visto ejemplos suficientes durante los últimos años. Pero sólo se logra llenando el armario de cadáveres. Los nuestros.

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