Las razones de la urna

A la hora de elegir, todos creemos tener razón. Todos tenemos nuestra opinión, nuestra verdad, y estamos orgullosos de ella. Tanto que tratamos de infectar al resto de ella.

En un mundo perfecto, las personas estudiarían la situación, compararían los caminos a tomar, razonarían pros y contras y escogerían uno. Pero cuando se trata de depositar un sobre en una caja transparente, me da la impresión de que el proceso es el inverso. Uno elige a quién votar y luego busca los motivos.

Esa inseguridad nacida de una decisión precipitada obliga al ciudadano a repetir los argumentos a todo el que se cruza con él. No tanto para que el otro cambie su voto, sino para convencerse a sí mismo de que ha tomado la decisión correcta.

Lo digo con conocimiento de causa.

Hace 10 años el proceso era más fácil. Si votabas al PSOE leías El País y antes de acabar el café ya estabas reforzado en tu decisión. Si eras del PP leías El Mundo. Y así con todos. Hoy, con Twitter, la cosa se complica.

Abro mi cuenta y en mi timeline veo mítines, escucho eslóganes y huelo miedos y odios. Como los tiempos son los que son, el “debate” mayoritario no es si PP o PSOE; los argumentos van destinados a que vote, que lo haga en blanco o que no lo haga.

Esta semana ha tenido éxito un bloguero que explicó en su web las diferencias prácticas entre voto en blanco, nulo o abstención. Por supuesto, no era neutral.

Hoy, los directores de El Mundo y Público llaman a una alta participación y se congratulan de los datos que hay hasta el momento. Para Pedro J. Ramírez, un alto índice de votos es sinónimo de legitimidad del sistema. Y precisamente para deslegitimarlo, pide Purnas no votar. En esta lucha de argumentos caben todos: desde los políticos hasta Carlos Bardem.

Hace unos días también yo trataba de convencer a una amiga. Firme en mi decisión de votar en blanco, argumentaba que si todos los descontentos votáramos en blanco los políticos verían el descontento. Creo que la convencí, pero ahora soy yo el que tiene dudas.

En definitiva, por mucho que los medios y los partidos crean que la campaña la hacen ellos, en realidad cada ciudadano vota por motivos personales y muy diferentes. Y, como en casi todo, las relaciones personales influyen más de lo que los estrategas de partido quisieran.

Feliz fiesta de la demoblablabla.

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Una respuesta a Las razones de la urna

  1. Yo dijo:

    La que se nos viene encima…

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