A bastonazos

Dicen que la Justicia es ciega, y debe ser cierto, pues en España da unas hostias con su bastón que nos deja a todos bien doloridos. En el cuerpo y en la conciencia.

El último golpe lo hemos recibido esta mañana, al conocer que el Consejo General del Poder judicial ha suspendido a Garzón por ordenar las escuchas de la trama Gürtel. Ya son dos las suspensiones que lleva en un año; la primera por atreverse a investigar las fosas que Franco dejó por los caminos.

El CGPJ está formado por jueces, magistrados, abogados y otros juristas. Todos propuestos por el Congreso y el Senado y nombrados por el Rey. De ahí que todos sean de una u otra cuerda. Parece que en demasiadas ocasiones interpetan la ley atendiendo a las necesidades de aquellos que lo llevaron al Consejo (PP y PSOE).

Garzón ha sido suspendido por por tener abierto un juicio oral contra él. Es decir, el juez está acusado de prevaricación y, hasta que no sea juzgado, no debe pisar un tribunal. Es lo correcto, lo que la izquierda ha pedido en relación al caso Gürtel, lo que yo mismo pedí hace unas semanas aquí.

Lo que de verdad duele, lo que indigna, es que se suspenda a unos pero no a otros. Indigna que Garzón no pueda trabajar pero haya decenas de imputados en las listas del PP para las elecciones de mayo. Son ellos quienes, en primer lugar, deberían ser apartados de su cargo.

Tengo la impresión de que Garzón se ha saltado a ley varias veces; pero fue antes, mucho antes del caso Gúrtel. Cuando era juez estrella y ordenaba arrestos desde un helicóptero. Insisto: sólo es una impresión. La misma que me lleva a pensar que, al final, Garzón será el único condenado en el asunto Güúrtel; y que los corrompedores y los corruptos se irán de rositas gracias a alguna triquiñuela legal. Quizá en última instancia Garzón facilite la absolución de los implicados en la trama. Sería el colmo de los colmos, pero no extrañaría.

Por cierto, el juez que quiere juzgar a Garzón por escuchar las conversaciones entre los detenidos de la Gürtel y sus abogados se llama Jorge Barreiro. Este señor es profesor asociado de Derecho Penal en la Universidad Autónoma de Madrid. Durante varios años ha trabajado bajo la supervisión Gonzalo Rodríguez Mourullo, abogado del presunto número dos de la trama Gürtel, Pablo Crespo. Además, es compañero de Miguel Bajo, abogado del ex tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas.

Seguro que es una mera coincidencia, y que estos señores hablan de fútbol en la cafetería de la Universidad. Pero dan ganas de que aquí la Justicia también sea ciega y obligue a Barreiro a abandonar el caso por tener demasiados lazos con sus integrantes.

Dan ganas de que los palos de la señora con la venda en los ojos estén más repartidos

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2 respuestas a A bastonazos

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Yo dijo:

    Ese es justamente el problema, que es ciega y la llevan de la mano.

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