La dependencia de la justicia

(Mis amigos jueces y fiscales dirán que estoy errado, que este post es uno más en la cadena de comentarios “radicales” que salen de mi boca últimamente. A ellos, con cariño, está dedicado.)

La separación de poderes es una de las claves de la democracia liberal. Uno de los filósofos claves en esta materia, Montesquieu, escribió al respecto:

En cada Estado hay tres clases de poderes: el legislativo, el (…) de las cosas pertenecientes al derecho de gentes, y el ejecutivo de las que pertenecen al civil.

Por el primero, el príncipe o magistrado hace las leyes para cierto tiempo o para siempre, y corrige o deroga las que están hechas. Por el segundo, hace la paz o la guerra, envía o recibe embajadores, establece la seguridad y previene las invasiones; y por el tercero, castiga los crímenes o decide las contiendas de los particulares. Este último se llamará poder judicial; y el otro simplemente poder ejecutivo del Estado.

Cuando los poderes legislativo y ejecutivo se hallan reunidos en una misma persona (…) entonces no hay libertad, porque es de temer que (…) hagan leyes tiránicas para ejecutarlas del mismo modo.

Así sucede también cuando el poder judicial no está separado del poder legislativo y ejecutivo. Estando unido al primero, el imperio sobre la vida y la libertad de los ciudadanos sería arbitrario, por ser uno mismo el juez y el legislador y, estando unido al segundo, sería tiránico, por cuanto gozaría el juez de la fuerza misma que un agresor.

A priori, todos creemos que, en efecto, en España hay separación de poderes. Así consta en los libros de escuela, así lo repiten los medios de comunicación y, formalmente, así se representa en los actos oficiales.

Casi me resulta estúpido escribirlo, pero al parecer, todavía es necesario. La justicia en España no es neutral. El poder judicial está supeditado al poder ejecutivo. Por lo tanto, no hay separación de poderes. Y, llevando este argumento hasta sus últimas consecuencias, no hay democracia real en España.

Para quien se esté rasgando las vestiduras, aquí 2 ejemplos.

 

  • El caso José Couso.

El operador de cámara José Couso murió a causa de los disparos de un carro de combate estadounidense. Se encontraba en el Hotel Palestina, trabajando.

En 2005, la Audiencia Nacional abrió diligencias contra 3 militares estadounidenses. Un año después, ese mismo tribunal archivó el caso.

Hace unos meses, las filtraciones de Wikileaks revelaron que el gobierno fue presionado por Estados Unidos para que el caso cayera en el olvido. Miembros del gobierno trasladaron estas peticiones a la fiscalía y, ésta, a los jueces de la Audiencia. Como resultado, todavía hoy ningún militar ha sido juzgado.

 

  • Izquierda abertzale

Después de la tregua de ETA y de que dirigentes de la izquierda abertzale hayan repetido en diversos medios de comunicación su rechazo a un hipotético nuevo atentado, esta corriente política quiere participar en las elecciones municipales. Sin embargo, no lo va a tener fácil.

Según informa hoy Gara, el gobierno ha reunido a miembros de la policía y fiscales para evitar que esta formación pueda presentarse a las elecciones. Utilizando la Ley de Partidos, pretenden impedir que una nueva formación concurra a los comicios “si supone una continuidad de las marcas ya ilegalizadas”.

Mientras, partidos de corte fascista como Democracia Nacional y organizaciones neonazis como MSR pueden presentarse a las elecciones o manifestarse sin problemas. ¿Acaso no incumplen la Ley de partidos? Por supuesto. Pero no molestan al Gobierno.

 

No es que este gobierno presione al poder judicial, no es que estos jueces y fiscales trabajen en la dirección que manda Moncloa. Simplemente, el sistema no funciona.

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3 respuestas a La dependencia de la justicia

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  2. Eduardo dijo:

    A puntito he estado de poner que de acuerdo en todo contigo… pero claro… cuando nos metemos en las posibilidades de los posibilistas las cosas se tuercen, no obstante, yo estoy también de acuerdo contigo en que no hay una democracia real en España y sí una partitocracia donde se las llevan todas entre unos partido politicos donde la democracia tampoco existe.
    Por cierto y hablando sobre la “no separación” de poderes… igual que ahora se dice que hay que presionar con toda la dureza de la ley para que no se presenten cuando se estaba “haciendo el canelo” (es mi opinión) también desde el poder político se presionaba para que se fuera más blandito, cosa que más aún refuerza tu tesis a pesar de lo que diga algún jurista.

  3. Yo dijo:

    Pero si a 10 de los 12 los magistrados del constitucional los nombran poco menos que a dedo los partidos políticos… lo mismo para el fiscal general del estado…

    Qué se puede esperar…

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