Hablando de revoluciones

Es el invierno del descontento. Túnez expulsa al dictador Ben Alí, Egipto trata de hacer lo propio con Hosni Mubarak y en Jordania el rey Abdalá cambia de gobierno para que nada cambie. Mientras, Israel teme lo peor y Europa y Estados Unidos hacen equilibrios diplomáticos para quedar bien con todos.

Más al norte, Islandia ya ha hecho su propia revolución. Silenciosa, silenciada, ha logrado cambiar ciertas cosas que no funcionaban bien. Es ese país diminuto, frío y exótico el que me devuelve la esperanza.

Por las noches, cansado de twitter y las noticias en la web, me sumerjo en la lectura de Bandera Roja, una historia del comunismo escrita por alguien que no odia los comunistas. Curiosamente, el libro empieza por la Revolución Francesa, la madre de todas las revoluciones. Y, como decía el poeta, siento correr en mis venas gotas de sangre jacobina.

Yo también quiero hacer la revolución.

Hoy, la oposición en Egipto pedía redactar una nueva constitución, disolver el parlamento y convocar elecciones libres.

Es un buen comienzo.

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Una respuesta a Hablando de revoluciones

  1. Yo dijo:

    En Egipto se va a armar la marimorena… supongo que si se pone la cosa muy fea los israelíes meterán mano; si es que no lo han hecho ya.

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