Oídos sordos

Es difícil estar todo el día enfadado. Cuesta mucho y cansa mucho. Uno no lo nota pero llega un momento en que es difícil cambiar la cara de perro, el grito a punto y la crítica gratuita.

Sin embargo, es lo que fomentan los políticos y los medios de comunicación. Lo dejó bien claro hace unos años Zapatero. Interesa que haya crispación.

Un país feliz no vota. Una ciudadanía satisfecha no sale a la calle a manifestarse. A mayor estabilidad, mayor abstención. Y eso no es bueno para los políticos.

¿Qué sería de ellos sin puntos de fricción, reales o imaginarios? La clase política necesitan que haya problemas, que haya discusión, que se hable “en la calle”. Lo que realmente importa a la gente ¿les suena?

En su momento fue ETA, el “se rompe España”, el matrimonio gay, el Estatut… Es un modo también de definirse. Uno es de izquierdas si está a favor del aborto y del matrimonio gay y en contra de los toros. Si no, eres de derechas.

Cada día, abro el editor de texto y me planteo sobre qué escribir. Y es complicado. Para empezar, no quiero repetirme (o no demasiado), trato de aportar alguna idea medianamente mía, no algo que he escuchado o leído en la red, y, en lo posible, que tenga un espíritu positivo. No vale criticar por criticar.

Muy complicado.

A esto se une que, estoy de baja desde finales de octubre. Así que no trabajo cada día en los informativos. No tengo la obligación de escuchar a Zapatero, a Rajoy, de entender bien las leyes que promueven, de ver las trifulcas que montan en el Congreso. Digamos que antes estaba más informado.

Y, lo curioso, es que no pasa nada. No me ha salido un sarpullido, no tengo ansiedad por leer los discursos de los políticos. De hecho, es al contrario. Cuando veo el informativo tengo la sensación de que la realidad que presenta es pura banalidad. El ya tradicional teatro. La inmediata, claro está, es despotricar.

Pero me estoy repitiendo, y no quiero.

Lo que trato de decir es que los ciudadanos caemos en la trampa. Les seguimos el juego. Quizá si nadie les escuchara durante un mes, si a nadie le importara lo que dicen (ni siquiera al taxista de Madrid adicto a la COPE), quizá entonces cambiarían de estrategia.

O no.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Esto no puede seguir así, Política y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Oídos sordos

  1. Yo dijo:

    Yo cuando los veo tirarse los tratos de una televisión a otra o de un escaño a otro, no puedo evitar imaginarmelos tomándose después todos juntos unas cervezas en un bar descojonándose de lo bien que les ha salido la función.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s