19 telediarios

Podría empezar este post diciendo que una sociedad sin medios de comunicación libres e independientes es una sociedad enferma. O también escribir que el cierre de CNN+ supone una estocada mortal al panorama audiovisual español. Grandes frases que demostrarían lo vacío que está mi pensamiento.

Porque la decisión del que fuera jefe de informativos de TVE con Franco -a veces parece que queremos olvidar el origen de PRISA, yo el primero- no debe sorprendernos. Es lo que un empresario de verdad está obligado a hacer. Cebrián y el resto de accionistas de PRISA (o de Mediapro, o de Unidad Editorial) sólo tienen como misión ganar más dinero. Y más. Y un poco más.

Para lograrlo no hay que ser demasiado escrupuloso. Además, ¿qué son 1.400 trabajadores a la calle cuando hay otros 4 millones haciendo fila en el INEM?

Y los que estamos a este lado de la pantalla, pues ya nos acostumbraremos. Como hemos hecho siempre. Somos langostas: nos calientan poco a poco y no nos quemamos. Pero acabaremos en el plato de algún accionista. Ya verán.

Nos acostumbramos a las Mamá Chicho y a Esta noche cruzamos el Mississippi; a la Teletienda y a los realities; a la pornografía intelectual de Telecinco y los infotainment de Antena 3; a Matías Prats y a JJ Vázquez. Tampoco salimos a la calle cuando retiraron a la vieja guardia de TVE, o cuando El País recolocó a la 2 junto con la TDT, en letras pequeñas, certero símbolo de la importancia de este canal.

Tragamos carros y carretas, y ahora nos duelen las astillas clavadas en el estómago.

De todas formas, ¿cuánta gente veía CNN+?

El año que viene algunos echaremos de menos las entrevistas de Antonio San José, quizá el único periodista que de verdad se informaba antes de sentarse frente a su invitado; las conexiones con Atlanta, donde Belén Chiloeches, sonoro nombre donde los haya, nos hablaba con cercanía y claridad de lo que ocurría por el Imperio; los informativos cíclicos con el veterano José Ramón Pintado y David Tejera, el periodista con las espaldas más anchas de la televisión.

Y, cómo no, echaremos en falta a Iñaki Gabilondo. Sus homilías, sus entrevistas, sus pausas, sus respuestas.

Pero nos durará poco la tristeza. Entre la crisis, los berridos de Belén Esteban, los escotes de La Sexta, los graznidos de los políticos y nuestro ombligo olvidaremos pronto que ya sólo nos queda el 24 Horas para reflexionar sobre la actualidad que nos amenaza.

Se truncó el sueño pueril. Ése de terminar una pieza diciendo Raúl Gay, CNN+, Zaragoza.

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2 respuestas a 19 telediarios

  1. Eduardo dijo:

    Es muy triste que un canal de esta calidad desaparezca por no ser “rentable” cuando hoy cualquier tonto hace relojes y resulta que lo rentable de verdad es ver a la esteban con sus amigos haciendo el payaso en la tele. En fin, al final habrá que pensar que tenemos lo que nos merecemos.

  2. Yo dijo:

    A mi me da pena realmente por los currelas del canal: técnico, cámaras, periodistas de infantería… Las vacas sagradas o bien encontrarán acomodo en otro lugar (si es que sus estómagos se lo permiten) o, mejor, si ya tienen la vida resuelta podrán apartarse del mundanal ruído y ver el cenagal inmundo en que se convierte el medio al que algunos de ellos dedicaron gran parte de sus vidas.

    Moraleja: como de costumbre, las penas con pan, son menos.

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