El triunfo de la voluntad

Artículo publicado aquí en 2007. Obviamente, me equivoqué en mi predicción; del resto, sigo opinando igual

Hoy Mario Vargas Llosa cumple 71 años. El peruano es uno de los autores más conocidos del boom latinoamericano, sólo superado por el recientemente homenajeado Gabriel García Márquez.

Pero ser conocido no implica ser buen escritor. Y Vargas Llosa, por mucho que lo desee, nunca llegará a serlo.

Entendámonos. ¿Qué significa ser buen escritor? Para algunos un buen escritor es aquel que consigue elaborar unas cuantas novelas más o menos atractivas, más o menos sólidas y (habría que añadir) que tiene unos fieles seguidores y gusta de disertar y sentar cátedra en cuantos más medios mejor.

Así entendido, Vargas Llosa es un buen escritor. Sus novelas son sólidas, bien redactadas, y los personajes que las habitan son muy “reales”. Su modelo literario es Madame Bovary, su estilo el realismo. En sus primeros años fue de izquierdas y ahora pregona su liberalismo. Encaja, pues, en el modelo.

Pero un buen escritor también puede ser aquel que salta al vacío, que es, en el buen sentido de la palabra, original, que no busca un público determinado ni acumular premios (aunque gracias a esta no búsqueda, termine recibiéndolos). Un buen escritor es aquel que tiene “la chispa adecuada”. Y Vargas Llosa no la tiene.

Su sistema de trabajo es perfecto: ordenado, meticuloso, muy disciplinado, no hace excepciones, el trabajo es el trabajo. Entre semana la novela, los domingos los artículos de opinión. Como una le dijo Onetti, “Tu relación con la literatura es conyugal, por eso tenés que cumplir todos los días”. Es un sistema demasiado perfecto, no hay lugar para la improvisación, para el arte.

Vargas Llosa ha llegado alto. Es uno de los escritores más respetados en el mundo; tiene dinero, premios y espacio en los medios. Ha producido una obra sólida y más o menos coherente. Pero le falta lo más importante: esa chispa esa “magia” de la que carece y que le separa de Faulkner, de Coetzee o de Bolaño.

Cuando a García Márquez le otorgaron el premio Nobel, muchos pensaron que con él se premiaba a todos los escritores del boom, que era una especie de reconocimiento a toda una generación y una cultura. Vargas Llosa rechazó esta teoría. Él quiere ganar el premio Nobel. Que espere sentado.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Libros y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El triunfo de la voluntad

  1. Yo dijo:

    Deberías estar contento… si se lo dan a él ya hasta podrías ganarlo tú…

    Ya sabes que es con cariño…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s