Mejores políticos

Hace un par de posts decía que necesitamos más Política y terminaba sugiriendo cambiar a nuestros políticos. No es una paradoja.

Grosso modo, las personas que en estos momentos ocupan escaños y puestos de responsabilidad en el gobierno central y en las restantes administraciones públicas son un hatajo de incompetentes que sólo buscan mantener su sueldo y coche oficial cuatro años más. Por tanto, para que exista actividad política, entendida como un honesto trabajo de mejora de la sociedad, debemos cambiar a buena parte de los profesionales del poder.

Esta semana hemos vuelto a ser testigos de una bochornosa sesión de control al gobierno. En aquella cámara no pasa el tiempo: estamos igual que en junio, pero de 2008. El Partido Popular acusa al Gobierno de no hacer nada y, además de hacerlo mal (la frase es incongruente, pero no es cosa mía, sino de Rajoy); mientras, los ministros se rectifican unos a otros y modifican las leyes que ellos mismos promovieron meses antes. Todo bajo la aburrida mirada de los pocos diputados que se dignaron a quedarse en el hemiciclo una vez terminó el diálogo de besugos sordos entre Zapatero y Rajoy.

Indignante.

Los políticos actuales no tienen ética, preparación, criterio, ni programa.

La absoluta falta de ética queda patente al comprobar el número de dimisiones. Con decenas de casos de corrupción por toda España, muy pocos son los políticos que han abandonado su cargo. Es más, la tendencia de las cúpulas es proteger a sus miembros y acusar al contrario. Un comportamiento muy diferente al de los británicos, por ejemplo.

En cuanto a la preparación, basta con recordar las dos tardes en las que Zapatero iba a aprender economía o los cuadros pintados por Sara Mago, según la entonces ministra de educación. No es sólo cultura general. Faltan conocimientos profundos de política, economía, historia… También hay que destacar la nula capacidad oratoria de la mayoría de los diputados o el escaso dominio de lenguas extranjeras.

La ausencia de criterio la comprobamos cada día en los periódicos. No hay una línea recta, todo son curvas pronunciadas. Las medidas de mayo no valen en septiembre y lo que se hizo en La Moncloa es un grave error al llegar a la posición. El resultado es quizá el deseado, que los ciudadanos no tengan claro qué leyes están en vigor y que se desentiendan de la actividad legislativa. Acaban por “pasar” de la política y pensar que da igual izquierda o derecha (frase reveladora: quien la pronuncia nunca es de izquierdas). Así es más sencillo gobernar.

Unido al criterio variable está la falta de programa. Todos los folletos que imprimen antes de las elecciones son parecidos: buenas intenciones, dos medidas de calado que jamás serán puestas en práctica y poco más. A la hora de la verdad no se sigue un camino, se hace lo que se puede para seguir en el candelero. Un cínico dijo que la política era el arte de lo posible, pero no debería ser así.

Del mismo modo que existen tribunales que juzgan las capacidades de los candidatos a jueces, profesores y médicos, propongo un sistema similae para los políticos.

  • Formación. Se exigirán conocimientos exhaustivos y analíticos (no vale memorizar datos: hay quien sabe mucho pero no entiende nada) de diferentes sistemas políticos y económicos. Cultura artística, literaria, musical… Quien no sepa nada de Picasso, que no lo use para atacar una ley. Dominio de dos lenguas, como mínimo. Aquí entra también el español, no es de recibo que el líder del PP diga “he contao con la ayuda de”. Por supuesto, cursos intensivos de oratoria. También es necesaria una inteligente capacidad de liderazgo, de dirección de equipos y de gestión de conflictos (esto sumaría puntos a la hora de desempatar).
  • Actitud. Hay empresas que preguntan a los solicitantes de empleo, “¿por qué quieres trabajar aquí?”. Deberá preguntarse lo mismo a quien quiera ocupar un escaño. Vista la tendencia innata a mentir, la prueba debería contar con la ayuda del polígrafo. Aquellos que busquen su lucro personal serán desestimados.
  • Ideología. Parece una cosa pasada de moda pero es más importante que nunca. Es necesario tener ideas, propuestas sensatas y fundadas para gobernar un país. No sirven tecnócratas (además, nunca son neutrales).

Propongo hacer un examen a los líderes de los partidos políticos. A ver qué puntuación obtienen. Cualquier otra sugerencia, es bienvenida.

(Por cierto, aunque habrá alguno más, yo salvo de la quema a Joan Herrera. Si todos fueran como él, yo sería más feliz).

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4 respuestas a Mejores políticos

  1. vihernes dijo:

    Yo creo que seria imprescindible un currículo impecable, para el tema de la formación, incluso mas que el propio examen que nos podría llevar a los tecnócratas o a una elite de “jóvenes sobradamentepreparados” que no garantizaría la interiorización de los conocimientos, y excluiría a muchos validos y deseosos de construir un mundo mejor.

    Personas para las que las cosas importen. Incluidas las demás personas.

    Y no estaría de mas la incorporación por ley de la figura del asesor que les recordara continuamente, que su puesto es eventual, y que consiste en gestionar los recursos del estado para el bienestar de todos y cada uno de los ciudadanos.

  2. Gaius dijo:

    algo que siempre me ha fascinado es tener presidentes de gobierno incapaces de hablar de manera fluida el ingles. no pido que sepan 6 idiomas, pero como minimo la lengua que, nos guste o no, se ha erigido como lengua puente deberian dominarla.
    supongo que algo tendra que ver el hecho de que yo mismo haya estudiado varios idiomas (y a dia de hoy aun sigo en ello) tanto por hobby como por necesidad laboral, pero siempre que veo a nuestros presidentes os juro que me entra vergüenza ajena.
    enhorabuena como siempre por el post. es algo que siempre comento con mis amigos cuando nos liamos a hablar de politica y me encanta que alguien pueda trasladarlo de manera eficiente al lenguaje escrito ;)

  3. Yo dijo:

    Pienso que no todo en la vida debe basarse en los méritos académicos o intelectuales. Estoy seguro de que aunque alguien no sepa quién es (fue) Saramago, sólo con tener algo de sentido común no se atrevería siquiera a mencionar alegremente, sin informarse primero, a Sara Mago. El sentido común, el espíritu crítico, la decencia, el sentido del deber, la “vergüenza torera” es algo que, como cualquiera que haya pasado por la Universidad sabe, no se estudia ni aprende. De hecho, el la propia Universidad brilla por su ausencia.

    Hace una semana se inauguró el Centro Universitario de la Defensa en Zaragoza, con la visita de Chacón y Gabilondo… si supieran cómo se ha elegido al profesorado…

  4. Pingback: Profesionales del vacío | Viajero a Itaca

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