El desgobierno de lo público

Hace poco escuché a una persona decir toda orgullosa: “Esto es una democracia”. Supongo que alcé los ojos al estilo Lisa Simpson o gruñí como lo hace su madre. El caso es que no me acerqué para explicarle que en realidad, lo es sobre el papel, pero que no se lleva a la práctica.

Me acordé de esta persona mientras leía El desgobierno de lo público. Su autor expone sus intenciones en el prólogo: quitar la venda de los ojos de los ciudadanos y hacerles ver que la realidad política de España no tiene nada que ver con la realidad oficial. Alejandro Nieto, catedrático en derecho administrativo, dedica las mejores páginas a convencer a los lectores de que su libro les va a descubrir una España nueva, un sistema corrupto hasta los tuétanos, ineficaz, caro y lento. Lo hace, pero a medias.

El libro aborda el gobierno de los partidos, la corrupción, el sistema de empleo publico, las autonomías, el poder judicial… Y lo hace siempre bajo una óptica crítica que deja claro que nada es como nos lo venden.

  • Los partidos han formado una partitocracia, son lo verdaderos ejes de la política; sin ellos nada es posible. No trabajan en representación de los ciudadanos, sino en busca de un botín a repartir (el propio Estado). Una vez lo tienen en sus manos, el objetivo es mantenerlo a cualquier precio.
  • La corrupción es inherente a la política en este país. No son manzanas podridas, no son casos aislados. Es parte de un sistema que viene de siglo y medio atrás, que Joaquín Costa describió en su Oligarquía y Caciquismo como la forma actual de gobierno en España. Los cargos públicos (des)gobiernan su feudo sin más limitación que la fidelidad o infidelidad de su corte, verdaderos chupasangres a los que ningún ciudadano ha elegido y que gozan de puestos y cargos diversos durante años. Algunas veces, esta corrupción salta a la vista, pero la mayor parte está tan pegada al sistema que no destaca: forma parte de él.
  • Las autonomías es un invento de los redactores de la Constitución que no ha traído todo el bien que se esperaba. Las transferencias no se han realizado del modo correcto, dando lugar a duplicidades o vacío de responsabilidades; los parlamentos y ejecutivos en cada comunidad han sido creados a imitación de los órganos del gobierno central, pero era innecesario. Según el autor, lo único que han logrado es crear nuevos centros de (des)gobierno, nuevas camarillas de poder, nuevos niveles de la administración cuyo único objetivo es volver loco al ciudadano, arrogarse competencias cuando conviene y echar barones fuera cuando no.
  • El sistema judicial no es independiente y no es igual para todos los ciudadanos. Es alfo que cualquiera puede comprobar al ver los informativos, pero que muchos no quieren reconocer. Nieto explica con claridad cómo los partidos eligen a los jueces, cómo estos no firman sentencias innovadoras y creativas, sino que se limitan a firman lo que los políticos esperan que firmen (me viene a la cabeza el Estatut), cómo forman una clase corporativa con mil afrentas por vengar (y eso que está escrito antes del asunto Garzón), cómo, en fin, si tienes dinero es menos traumático sentarse en el banquillo.

Nieto explica todo esto de forma clara y bien argumentada. Pero, a mi juicio, le faltan ejemplos. Alguien ya convencido de que todo es una broma de mal gusto tiene en su cabeza un caso concreto para cada capítulo. Pero si lo que quiere es atraer a los creyentes en el Estado de Derecho, necesitará nombres, datos, cifras que avalen que sus páginas son algo más que mera cháchara conspiratoria.

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5 respuestas a El desgobierno de lo público

  1. Eduardo dijo:

    Cuanta verdad debe haber en ese libro, aunque con solo que las listas fueran abiertas y la iniciativa popular fuera un derecho real ganariamos un montón en democracia.

    • Yo dijo:

      La democracia auténtica ni existe ni ha existido jamás… al menos en su sentido etimológico. O bien deriva en oligarquía o bien en demagogia o, si acaso en algo que comparte rasgos de ambas.
      Los cínicos ya sabían lo que se decían más de 2000 años atrás…

      La propiedad privada y la superstición nos han llevado a esto… me repito, menos mal que en 70 años (o menos) todos muertos.

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