Los amos del mundo

Vicenç Navarro y Juan Torres López han publicado Los amos de mundo, un libro en el que describen el funcionamiento de la economía mundial. Lo que sucede es puro terrorismo financiero.

En esta entrevista en La 2 explican en pocas palabras su visión del momento actual y ofrecen soluciones. Si formaran parte del Gobierno, mejor nos iría a (casi) todos.

23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo

Decía Woody Allen que todo lo que nuestros padres consideraban bueno, era malo; y viceversa. Algo parecido puede aplicarse a la actual situación económica. Tiendo a pensar que todo lo que el FMI, el Banco Mundial y ciertos economistas de renombre consideran adecuado para un país, es en realidad una receta para el desastre. Admito que es una visión maniquea de la realidad, pero también una buena estrategia de defensa.

Sin embargo, en ocasiones tengo problemas al argumentar por qué creo que los consejos neoliberales son sentencias de muerte. Me falta preparación académica y carezco de los datos suficientes; tampoco me contento con la falacia ad hominem. Creo que no soy el único que se encuentra en esta situación: intuimos que os están engañando pero no sabemos cómo.

El economista surcoreano Ha-Joon Chang ofrece una respuesta a este problema. En 2010 escribió en inglés el libro 23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo y ahora Debate lo publica en español. Chang recorre en 300 páginas los principales “engaños” del neoliberalismo. Cada capítulo empieza con “lo que nos cuentan” y luego demuestra cuál es la realidad.

Lo mejor de todo es que utiliza un lenguaje muy claro, escoge ejemplos muy certeros y salpica el texto de un sentido del humor muy british (no en vano da clases en Cambridge).

Pero no hay que engañarse: Chang no es anticapitalista. Considera que el capitalismo es el menos malo de los sistemas económicos y aboga por un capitalismo “con rostro humano” (si es que eso es posible). Según Chang hay muchos capitalismos posibles, y la versión neoliberal no es la mejor. Se muestra partidario de un capitalismo al estilo escandinavo, con un fuerte estado de bienestar. En el último capítulo del libro, resume los problemas del neoliberalismo:

Sus teorías han generado un crecimiento más lento, una mayor desigualdad, unos puestos de trabajo menos seguros y unas crisis financieras más frecuentes. Han presionado a favor de políticas que debilitaban las perspectivas de crecimiento a largo plazo en los países en desarrollo. En los países ricos, estos economistas han desestabilizado cada vez más la vida de los ciudadanos y les han hecho perder el control nacional de su economía. Por si fuera poco, también insisten en que todo lo que a mucha gente le parece cuestionable -desigualdad, sueldos astronómicos de los ejecutivos, pobreza extrema-, es inevitable.

Las ciencias económicas, tal y como han sido aplicadas en las últimas tres décadas, han perjudicado claramente a la mayoría de las personas.

Ahora parece que nos estamos dando cuenta de esta realidad, y empezamos a rebelarnos. Pero los poderes económicos y políticos tratan de acallarnos a toda costa. Como escribe hoy José Luis Trasobares:

El proceso revolucionario puesto en marcha a escala global por los neocones necesita imperiosamente visiones autoritarias, salvajes, retrógradas, alejadas de cualquier tentación relativista. Si la gente ha de meterse entre pecho y espalda los ajustes, será preciso llevarla al redil por las malas; si la ciudadanía se rebela ante el empobrecimiento que le decretan, habrá que ponerla en su sitio. A la postre, fue en el ensangrentado Chile de Pinochet donde la escuela económica de Chicago llevó a la práctica sus primeras teorías sobre el estado de shock.

Para combatir al neoliberalismo, Chang aboga por escuchar a los economistas críticos. Comparto su opinión. En España tenemos al trío formado por Alberto Garzón, Vicenç Navarro y Juan Torres López. En sus blogs y sus libros ofrecen un diagnóstico muy diferente al que estamos acostumbrados a escuchar el los medios de comunicación. Quizá si siguiéramos sus consejos nos iría mejor.

La democracia desigual

Selecciono algunos párrafos del último artículo escrito por el economista de izquierdas Vicenç Navarro.

Existe una visión de la democracia que la considera el sistema político que iguala a todos los ciudadanos ante las urnas en el día de las elecciones. El voto del banquero, por ejemplo, cuenta tanto como el voto del trabajador. Es un voto por cabeza. Tal versión de la democracia está basada en unos supuestos altamente cuestionables. En España, el voto de una persona que viva y vote en territorios tradicionalmente conservadores, tiene mucho más valor en su capacidad de influenciar el proceso de gobernanza del país que una persona que viva y vote en un territorio tradicionalmente progresista. En otras palabras, el sistema electoral tiene un sesgo muy marcado que favorece a las derechas a costa de las izquierdas.

Y esto no ocurre por casualidad, pues responde a un diseño realizado en la época predemocrática, cuando la Asamblea del Movimiento Nacional puso como condición para su disolución que el proceso electoral tuviera un sesgo en contra de las izquierdas y muy en especial en contra del Partido Comunista que fue el partido clandestino que protagonizó la lucha contra la dictadura.

El segundo supuesto erróneo de la versión idealizada de nuestra democracia es asumir que los agentes limitadores de la democracia sean predominantemente externos. Pues bien, la banca española (no extranjera) ha sido el mayor poder fáctico (mayor que la Iglesia y el Ejército) que ha condicionado con mayor frecuencia e intensidad la acción de los gobernantes en España.

La enorme influencia de la banca se realiza no sólo directamente, actuando sobre los políticos, sino también indirectamente, a través de los medios de información sobre los cuales ejercen también gran poder. Los mayores medios de comunicación están altamente influenciados por la banca debido a su clara dependencia económica.

En realidad, lo que estamos viendo hoy es como el gobierno español está aplicando las medidas que la banca española y la gran patronal han estado deseando por muchos años utilizando el argumento de que la presión de una fuerza externa –los mercados- no permite otras políticas que las que se están realizando. No hay duda de que estas políticas se exacerbarán todavía más con el gobierno de derechas que ganó las elecciones legislativas este domingo.

La respuesta del PP y de economistas ultraliberales como Sala i Martín al hecho de que la economía española no se está recuperando, es que los recortes de gasto público (incluyendo el social) han sido demasiado pequeños y que las reformas laborales (encaminadas a facilitar el despido de los trabajadores) no han sido suficientemente duras. Tal postura carece de credibilidad científica. Es el triunfo del dogma sobre al evidencia empírica.

Por cada recorte que se está imponiendo a la población, existe una alternativa que ni se consideró y que habría afectado a los intereses de los sectores pudientes de la población en lugar de los sectores populares.

De ahí la enorme urgencia de informar a la población de que hay alternativas que favorecen a las últimas en lugar de a las primeras, rompiendo con el determinismo imperante de que las que se están imponiendo son las únicas posibles. Y una alternativa urgente y necesaria es democratizar el sistema electoral español para que las Cortes españolas defiendan los intereses de la mayoría de la población, lo cual no ha estado haciendo, resultado de la enorme desigualdad existente en la democracia española, causa del enorme desprestigio de la clase política del país.