Adiós a los que se van

El viernes 13 de julio fue un día de despedidas. Obligadas, por supuesto.

Muchos tuvimos que decir adiós a un futuro más luminoso que el turbulento presente. El Consejo de Ministros convirtió en realidad una impresión generalizada: vienen tiempos oscuros.

Es difícil hacer una crítica ordenada de las medidas impuestas por el Gobierno, principalmente porque la vicepresidenta dice una cosa el viernes y luego el sábado leemos otra en el BOE. Pero creo que la mayoría de los ciudadanos estaremos de acuerdo en que vamos a peor.

También nos dijeron adiós (involuntario) dos voces de Radio Nacional: Juan Ramón Lucas y Toni Garrido. Se da la circunstancia de que días antes de su defenestración, Lucas entrevistó a Vicenç Navarro.

Este economista crítico realizó un diagnóstico certero de la situación actual, de las causas profundas de la crisis política y social que sufre España y de la posible forma de arreglar el problema. Sus palabras no se parecen ni en el fondo ni en la forma a las que estamos acostumbrados a escuchar en los economistas “del sistema”. Imprescindible.

Más tristeza me ha producido el final de Asuntos Propios. En estos últimos meses, el programa que dirige y presenta Toni Garrido se había convertido en un oasis, en un refugio. Sus editoriales eran contundentes, ingeniosos, afilados e inteligentes. La primera vez que lo escuché, pensé: “qué poco va a durar, su discurso molestará a las altas esferas”. Lamentablemente, no me equivoqué.

El viernes se despidió de los oyentes así:

De lo que (por ahora) no nos han obligado a despedirnos es del sentido del humor. A pesar de todos los golpes (metafóricos y reales) que nos atizan, siempre hay quien le da la vuelta a la tortilla, quien ve el lado cómico de nuestros dirigentes, quien se ríe de su superioridad. Dos ejemplos:

El sábado, Mariano Rajoy cerró el Congreso del PP andaluz. En su discurso, dijo: “España tiene españoles”. Minutos después, en Twitter ya aparecían las primeras bromas, agrupadas en la etiqueta #EspañaTieneEspañoles

Finalmente, el insulto de Andrea Fabra ha sido transformado en una canción que resume muy bien el sentir de muchos ciudadanos. Sin duda, el tema del verano.

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Actualización:

Descubro que el autor de esta canción es Diego Escusol, compañero mío en el Instituto Medina Albaida. Desde aquí, un abrazo.

Por encima de las posibilidades ¿de quién?

Hace ya 7 años, Carolina Alguacil acuñó el término “mileurista” en una carta enviada al diario El País. Sus palabras sintetizaron una situación injusta y sacaron a la luz la realidad de la España que “iba bien”. Hoy, cuando muchos quisieran ser mileuristas, Francisco Pastor resume la rabia de muchos ciudadanos en otra carta al director. Comparto todas sus palabras.

Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno, nos pide a los españoles “un esfuerzo más”. Alberto Fabra Part, presidente de la Generalitat Valenciana, dice que los valencianos “vivíamos por encima de nuestras posibilidades”.

Trabajo desde hace 14 años en I+D y desde hace 10 años lo compatibilizo con unas horas semanales de profesor en la universidad. Me esforcé de niño y adolescente en intentar aprender, sacar buenas notas y pasarlo bien. Me esforcé en la universidad para sacar la carrera y pasarlo bien. Me esforcé luego dando clases particulares y continúo ahora esforzándome en mis dos trabajos. Hace 10 años, junto a mi pareja, compramos un piso que entraba dentro de nuestras posibilidades. Ahora, tras 10 años de esfuerzo, hemos ahorrado el dinero suficiente para pagar lo que nos queda de hipoteca.

Llevo años esforzándome y nunca he vivido por encima de mis posibilidades. Podía permitirme coches más caros pero no los he comprado, nunca he pedido un crédito para irme de vacaciones, reformé mi piso cuando tuve dinero para hacerlo. Me esfuerzo en educar a mis hijos lo mejor posible, los llevo a la escuela pública y me esfuerzo en la asociación de padres para ayudar a mejorarla. Cuando mis hijos enferman los llevo a la sanidad pública y si me queda jarabe en casa le digo al médico que no me haga una receta que no necesito.

Ahora estoy a punto de quedarme sin trabajo gracias a los que han vivido “por encima de nuestras posibilidades”. Ahora me piden “un esfuerzo más”. Yo siempre he pagado puntualmente la hipoteca y lo sigo haciendo así que no he hundido a la banca. Yo no he hecho bajar la Bolsa, no he hundido los mercados, no he inflado la economía, no he especulado con la vivienda, no he organizado carreras de coches en mi ciudad, no necesito un aeropuerto sin aviones, no tengo yate para ver la salida de la Copa América, no he ido nunca a ver la ópera en el Palau de les Arts. Yo no he deteriorado la escuela ni la sanidad públicas, no he tenido becas ni subvenciones, no he cobrado nunca el paro ni he provocado déficit al Estado, la autonomía ni la Seguridad Social. Yo no conozco a Moody’s, Fitch ni Standard & Poor’s pero sí conozco a los que vivieron por encima de mis posibilidades. Yo no les voté, a mí no me representan.

Soraya, el esfuerzo se lo pides a ellos.