20 razones para no fiarse de España

No suelo compartir las ideas de la gente que escribe en Politikon, pero sus textos merecen la pena ser leídos. Son sólidos, repletos de datos y gráficos y, además, están bien escritos. Mutatis mutandis, me sucede lo mismo que con The Economist.

Hoy, @Egocrata da 20 razones por las que los inversores no se fían de España. Así resumidos los últimos 9 meses, yo tampoco lo haría.

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  1. Rajoy declara, un par de semanas después de las elecciones, que él sabe quién va a ser el próximo ministro de economía, pero que el afortunado aún no lo sabe. En un país en una crisis económica demencial, un número no precisamente trivial de ministros no se enteran que van a estar en el gobierno hasta el día antes de jurar el cargo.  El nuevo Presidente del gobierno parece haber llegado a Moncloa sin tener un plan de acción claro.
  2. El gobierno abre el año con una subida de impuestos que va en el sentido opuesto de lo que todos los expertos piden: una subida del IRPF. Para compensar, el gobierno recupera una medida que todo el mundo coincide era una estupidez, la deducción por compra de vivienda.
  3. La primera medida económica de calado del ejecutivo de Rajoy es retrasar la aprobación de los presupuestos tres meses largos por motivos puramente políticos: las elecciones andaluzas.
  4. El gobierno anuncia que todas las cifras de déficit que había dado el ejecutivo anterior son mentira, y que de hecho estamos mucho peor de lo que decíamos. La culpa de todo, además, es de unos gobiernos autonómicos que no han reducido su déficit un céntimo durante todo el 2011.
  5. La primera gran reforma estructural es un retoque del mercado laboral que apenas cambia nada importante.
  6. La segunda gran reforma es un “ambicioso” plan de saneamiento del sistema financiero. Bankia implosiona espectacularmente unos meses después.
  7. Un miembro de la familia real es cazado robando dinero a manos llenas. Unos días después, el Rey se rompe la cadera cazando elefantes por Botswana con su amante.
  8. El presidente del Consejo General del Poder Judicial lleva años cargando viajes a Marbella al erario público, y el tipo lo ve como algo perfectamente normal. Cuesta lo indecible hacerle dimitir.
  9. Rajoy, mientras tanto, decide “negociar” con sus socios europeos subiéndose el límite de déficit unilateralmente.  El tipo no habla inglés, ni tampoco su ministro de hacienda, así que entender qué narices quiere es complicado. Cuando ve que Europa entera se le echa encima, el tipo tira marcha atrás.
  10. Después se pasa meses diciendo que si no le hacen caso va a romper el euro. Nadie le hace caso, ya que todo el mundo sabe que romper el euro sería un desastre para Alemania, pero un apocalipsis inaudito para España.
  11. Rajoy se va a la Eurocopa tras una semana de pánico en los mercados, a grito de esto está todo solucionado.
  12. La enorme chapuza que fue la quiebra e intervención de Bankia, con Rodrigo Rato anunciando su dimisión sin avisar.
  13. Madrid presenta candidatura a los juegos olímpicos del 2020. Porque dinero sobra.
  14. Las “grandes reformas” del gobierno incluyen una liberalización de horarios comerciales restringida a menos de veinte ciudades y sólo bajo autorización administrativa, una página de internet con horarios de autobuses, y una liberalización del mercado ferroviario que incluye la creación de cuatro empresas públicas.
  15. El gobierno procede a decir en Bruselas que España ha hecho todo lo que podía y que es hora que los ayuden. En Bruselas le dan una larga lista de cosas pendientes de hacer, y lo añaden a las condicionalidades del rescate bancario. El gobierno insiste que el rescate viene sin condiciones.
  16. Valencia, ese jardín lleno de elefantes blancos incapaz de pagar sus deudas,  pide ser rescatada por el estado. No saben cuánto dinero necesitan o pedirán, ya que el estado no ha aclarado cómo funcionara el mecanismo de rescate.
  17. El gobierno presenta un recorte presupuestario brutal que incluye varias medidas que el mismo gobierno había recuperado en enero, incluyendo la singularmente estúpida deducción por compra de vivienda.
  18. Murcia anuncia que necesitará ser rescatada el domingo. Murcia desmiente el rescate el mismo domingo. Murcia descubre el lunes que efectivamente no tiene dinero y que pedirá el rescate en septiembre.
  19. Un puñado de comunidades autónomas dicen que van a pedir ser rescatadas también, o pedirán “liquidez” del estado. Nadie sabe cuánto pedirán ni cuanto, ya que nadie parece entender el galimatías presupuestario que es el sistema de financiación autonómica.
  20. Cataluña, una de la regiones más ricas del país, pide ser rescatada también, mientras insiste en demandar un pacto fiscal.

Nadie sabe nada (de las razones de los mercados)

La labor del periodismo es dar sentido a la realidad. Un buen periodista recoge datos, hechos y declaraciones y los ordena. En cierto sentido, se parece a montar un puzzle. La realidad es confusa y el ciudadano abre el periódico, enciende la radio o se sienta delante del televisor con un deseo: que alguien le explique este tinglado.

El problema viene cuando este tinglado no tiene explicación.

Arcadi Espada desarrollaba esta tesis en una conferencia reciente y ponía como ejemplo los sucesos. Un hombre mata a compañero de piso y cocina su pene y el periodista le busca una causa. “Tuvo una infancia dura, no tenía dinero, el barrio era sórdido”. Pero ¿y si no hay causa? ¿Y si el asesinato estuviera en su ADN?

Salvando las distancias, sucede algo similar en la información económica. Desde hace meses, todos los informativos abren con la información de la bolsa y la prima de riesgo. Nada extraño. Lo curioso es que no nos limitamos a dar los datos concretos sino que les buscamos un sentido. No es raro escuchar: “Los mercados responden así a la inestabilidad en Grecia” o “Las dudas en torno al rescate español han disparado la prima de riesgo”.

Asociamos los vaivenes de la bolsa con la situación política, las medidas de los Gobiernos o incluso declaraciones de dirigentes. Pero olvidamos que los miles de inversores que conforman eso que llamamos “mercados” solo buscan una cosa: más dinero.

Caemos en la falacia post hoc ergo propter hoc. Un latinajo que viene a decir que lo que sucede después de algo, lo hace a consecuencia de ese algo. Y no. A veces sí hay relación causa-efecto, y otras son sucesos independientes.

Este lunes, los diarios digitales abrieron con la noticia de que la prima bajaba y la bolsa subía. Era, decían, la consecuencia de la victoria de los “buenos” en Grecia. Como la salida de Grecia parecía despejar las dudas sobre su permanencia en el euro y los mercados lo celebraban. Horas después, la prima se disparaba hasta los 590 puntos. ¿En qué quedamos?

¿”Pese al resultado griego”?

Ejemplos como éste los hay cada semana. Y eso me lleva a una conclusión: nadie sabe nada. Es imposible explicar las acciones de miles de personas y empresas que un día concreto deciden comprar (o no) nuestra deuda.

Correlación no es causalidad. A veces, los periodistas sólo podemos describir la realidad y que cada uno trate de montar su puzzle.

Mensaje de los mercados

O, dicho de otra forma: “Voten al gato blanco o al gato negro. Da igual. Pero voten a un gato”.

Por cierto, hay que recordar los mercados de los que tanto se habla en los medios de comunicación  no son entes invisibles, sino empresas dirigidas por hombres y mujeres de carne y hueso cuyo único objetivo es ganar dinero. Sin importar cómo.