A mí no me gusta descargar contenidos protegidos por copyright. De verdad.
En una lata pinchar en mil webs para encontrar una película, acertar con la versión, buscar los subtítulos y encajarlos. En ocasiones se pierde más tiempo en esa búsqueda que disfrutando de la descarga. Cuando hay opción, prefiero pagar. Pero no siempre hay opción.
Cuando se empezó a tramitar la ley Sinde, escribí:
¿Cuánto pagaría yo por tener acceso a la cultura sin moverme de mi silla? Veamos, así a bote pronto. Por un libro, menos de 6 euros; por una película, quizá 3; por un disco 5.
Al mes, leo 4 libros, veo una decena de películas y puedo comprar un máximo de 5 CD’s.
Suman un total de 24 euros para la plataforma de libros, 30 para la de películas y 25 para la música.
Pero el error sería cobrar por cada artículo consumido. La solución está en el buffet libre. Pagas por tener la posibilidad de consumir todo lo que quieras. Un mes te pasarás, otro no llegarás. Y al final, entre todos equilibramos las cuentas.
Actualmente soy usuario premium de Filmin, un portal de cine maravilloso donde ver películas en streaming. Puedes pagar por cada visionado o contratar la tarifa plana por 10€ al mes. La única pega (si es que se puede llamar así) es que va dirigido a un público específico; digamos que lo más comercial es Almodóvar. Sin embargo, Filmin es el futuro. ¿Para qué voy a perder tiempo en descargar La piel que habito cuando puedo verla en una calidad inmejorable?

Filmin es pionera en España y, hay que admitirlo, poco conocida. En Estados Unidos, existe desde 1997 una empresa llamada Netflix que suministra contenidos digitales por streaming a millones de personas. Tanto es así que muchas mandos a distancia de TV ya cuentan con un botón propio para este servicio.

La gente de Blogdecine dedicó un especial a las nuevas formas de ver cine. En estos posts se pueden encontrar más alternativas legales a las descargas.
¿Qué sucede en la música? Hace años arrasaban las descargas de MP3. Hoy, el rey es Spotify. Por sólo 5 euros al mes puedes escuchar toda la música del mundo (o casi). Desde que lo tengo, no descargo música. ¿Para qué? La piratería ha descendido un 25% en Suecia desde la aparición de Spotify. Es razonable pensar que algo similar ha sucedido en España.

Por otra parte, tengo un Kindle y leo en él libros comprados legalmente. Esta misma tarde he comprado en Amazon la biografía de Steve Jobs por 14€. Sólo me descargo ilegalmente los guiones de cine. ¿Por qué? Porque no hay otra forma de hacerlo.

La semana pasada un amigo alucinaba cuando le contaba todo esto. ¿Acaso me sobra el dinero? No. Pero deseo que los creadores sigan creando. Espero ser algún día uno de ellos, y espero vivir de mi trabajo. Además, hay que tener en cuenta la calidad.
¿De verdad merece la pena ver una película grabada en screener, con los espectadores levantándose, tosiendo y riendo? ¿Acaso no suena mil veces mejor miles Davis en Spotify que en un archivo que pesa 60 mb 20mb? Los libros electrónicos merecen un post aparte, pero prefiero pagar que luchar por convertir un pdf con el Calibre y destruir el diseño de párrafos del libro.

El cierre de Megaupload es una mala noticia. Es ilegal, sí. Pero para muchos, es una ventana abierta a las originales series de la BBC, a la ambición de HBO, a las películas en versión original… Yo soy mucho más culto (y feliz) desde que puedo descargar contenidos. Ojalá pudiera haberlo hecho a los 15 años. Así me hubiera ahorrado cientos de horas de telebasura.
El día que pueda ver en España Homeland, Boardwalk Empire o Sherlock en condiciones, dejaré de delinquir. Mientras tanto, habrá que buscar una alternativa a Megaupload. Se admiten sugerencias.
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Actualización 22-01-2012. Estos días muchos blogueros han escrito sobre el cierre de Megaupload. Selecciono tres de ellos.
Chema Morais: ¿Quién no ha descargado nunca una serie?
Daniel Torres Burriel: Me acuerdo de Napster y de Audiogalaxy, y ahora Megaupload
Ricardo Galli: Todo lo malo del cierre de Megaupload