El rescate en 4 claves

1. Quién cobra, quién paga

Cien mil millones de euros. El 10% del PIB español. El 40% del PIB de Grecia. Esa es la cantidad que España va a pedir a la Unión Europea para sanear la banca. No es una intervención. El dinero va a destinarse exclusivamente a los bancos.

El 70% del sector está en buen estado, según el informe del Fondo Monetario Internacional. El restante 30% tiene problemas. A ese 30% va dirigido el préstamo. El Gobierno calcula que no se necesitarán los 100 mil millones de euros para sanearlo, pero pide más por si acaso. Quizá también porque algunos bancos sanos se sumarán al carro y pedirán dinero.

El préstamo, por supuesto, habrá que devolverlo. En teoría, serán los propios bancos quienes, una vez recuperados, paguen los 100 mil millones de euros a un interés ventajoso (Guindos dixit). Pero en teoría funciona hasta el comunismo. La clave de este asunto es que el Estado actúa como aval de los bancos. Es decir que si los bancos no pueden devolverlo, será España quien tenga que hacerlo.

Todas las reticencias de Alemania venían por ahí. Angela Merkel no quería inyectar dinero europeo directamente a los bancos porque sabía que quizá no lo recuperase. Un banco puede desaparecer y luego vete a buscar a los responsables… En cambio, si un país se responsabiliza del dinero… eso es otra cosa.

Por eso los 100 mil millones de euros irán a parar al FROB, al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria. La institución creada por el gobierno de Zapatero para emprender la reforma de las cajas de ahorro será la intermediaria entre Europa y los bancos con problemas.

El FROB es del Estado. El dinero del rescate va al FROB. Por tanto, el dinero va al Estado. Lo dejó bien claro ayer Luis de Guindos: el dinero del préstamo será deuda nacional. Y la deuda nacional la paga el Estado. Es decir, cobran los bancos, pagamos todos.

Uno de los problemas de los países del tercer mundo es, precisamente su deuda externa. Es tan grande que los asfixia. Pesa como una losa durante décadas. Los sucesivos gobiernos piden préstamos para pagar la deuda… No hay dinero para escuelas ni hospitales. Lo importante es saldar la deuda (y sus intereses).

El anterior gobierno introdujo en la Constitución Española un artículo que establece un techo de gasto. El artículo 135 dice: Los créditos para satisfacer los intereses y el capital de la deuda pública de las Administraciones se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos de sus presupuestos y su pago gozará de prioridad absoluta. Es decir, que primero hay que saldar la deuda externa, y luego invertir en el resto de asuntos.

El Gobierno insiste en que la sociedad no tendrá que pagar la deuda. Ojalá tenga razón. De verdad. Porque si no, serán nuestros tataranietos quienes acaben pagando los excesos de un puñado de banqueros.

 2. Condiciones

El gobierno ha asegurado que el rescate no está condicionado a más recortes. Junto con el dinero, no encontrarán una nota con peticiones. En parte, está en lo cierto. Sólo en parte.

En mayo de 2010, la Unión Europea advirtió a Zapatero: o empiezas a implantar drásticas medidas de austeridad o intervenimos España. Así que aquel 10 de mayo, Zapatero subió a la tribuna del Congreso y… el resto es historia.

En realidad, llevamos recortando desde entonces. Han sido 2 años de malas noticias. Congelación de salarios, recorte de sueldo de trabajadores públicos, rebajas fiscales beneficiosas para las clases altas, reformas laborales perjudiciales para el trabajador, reducción de prestaciones sociales, reducción de presupuestos en sanidad, educación e investigación, despido o no contratación de interinos, congelación pensiones… Es muy posible que tengan razón quienes dicen que de no haber sido por estas medidas hubiéramos sido intervenidos antes. Cuando la Troika intervino Grecia, envió a un puñado de funcionarios a poner en marcha todas estas medidas (y alguna otra). Ahora mismo, en el ministerio de economía griego no está dirigido por griegos, sino por personas venidas desde Bruselas y Washington. Esto no va a suceder en España.

Lo que va a suceder es mucho más sutil. El gobierno no va a obedecer a Bruselas: va a seguir sus recomendaciones. Tampoco estará formalmente sometido al FMI: pero aplicará buena parte de las high priority recomendations que publicaba en su informe sobre la banca española.

Juncker bromea con Luis de Guindos este lunes en el Eurogruopo. | Reuters

El comunicado del Eurogrupo sobre el rescate a España deja bien claro cuál es nuestro futuro:

El Eurogrupo valora que España ya haya implementado significativas medidas para el ajuste fiscal, para la reforma laboral y para fortalecer el capital de los bancos españoles. El Eurogrupo está convencido de que España va a cumplir sus compromisos sobre el excesivo déficit y con las reformas estructurales, con el fin de corregir los desequilibrios macroeconómicos en el marco del semestre europeo. El progreso en estas áreas será vigilado muy de cerca y regularmente revisado en paralelo con la asistencia financiera.

Es decir, los funcionarios de Bruselas seguirán en Bruselas pero leerán cada documento, revisarán cada presupuesto y tendrán el teléfono cerca para dar un toque de atención. No nos marcan el camino, pero nos censurarán si nos desviamos. Como decía Ford: cualquier cliente puede tener el coche del color que quiera, siempre y cuando sea negro.

3. Imagen

“El ritual exige que el líder se haga presente cuando la nación se vea amenazada. El presidente se dirigirá consternado a su país y le emplazará a superar las dificultades con unidad y fuerza”. Son palabras de Luis Arroyo en su libro El poder político en escena. Al parecer, nadie en Moncloa lo ha leído. Si no, no se entienden los dos errores de imagen cometidos este fin de semana por el gobierno.

El primero es que Mariano Rajoy debería haber comparecido ayer ante los medios. Él es el presidente. Los ciudadanos lo votaron a él, no a Luis de Guindos. No me malinterpreten. Estoy de acuerdo en que lo importante debería ser el qué y no el cómo. Pero este no es un mundo perfecto, y en política a veces vale más la forma que el contenido.

Quizá lo correcto hubiera sido una rueda de prensa conjunta entre Rajoy y Guindos. El primero da una explicación política y el segundo se centra en los detalles técnicos. En su lugar, el ministro de Economía leyó un comunicado y respondió a las preguntas de los periodistas (no todas) con un tono muy poco adecuado. Cuando le preguntaron por la ausencia de Rajoy zanjó el asunto con la siguiente frase: Vamos a ver, pues por una cuestión muy simple, porque yo soy miembro del Eurogrupo y no el presidente del gobierno, y la reunión ha sido del Eurogrupo. Siguiente cuestión.

Tampoco ayudó que Guindos eligiese utilizar un lenguaje técnico, más apto para economistas que para ciudadanos. A ello se unió que no quiso dar la cifra del préstamo ni los intereses que conlleva (por cortesía al Eurogrupo, dijo). Pero Guindos quizá olvidó que los periodistas tenemos internet en el móvil, y en mitad de la rueda de prensa ya circulaba en twitter el documento del Eurogrupo. En resumen, una rueda de prensa que merecerá ser estudiada por los políticos y gabinetes de comunicación del futuro.

Parece, sin embargo, que el gabinete de comunicación de Moncloa se ha dado cuenta de que la ausencia del presidente no era una buena idea y esta mañana Mariano Rajoy ha dado su segunda rueda de prensa en solitario desde noviembre de 2011. Ha sido en el Salón de Tapices, el lugar reservado por los gobiernos de España para las cuestiones importantes.

Es justo reconocer que el Ejecutivo ha tratado de enmendar su primer error pero, a mi juicio, no ha subsanado el segundo: la asistencia de Mariano Rajoy al partido de fútbol entre Italia y España. En una situación normal, es lógico y hasta beneficioso que un presidente apoye a la selección nacional de fútbol. Pero éste no es un momento normal.

Es muy posible que, como ha dicho, Rajoy, el asunto ya esté solucionado y, por tanto, su presencia en Madrid no sea imprescindible. Pero, de nuevo, la imagen importa. Los ministros de defensa no disparan a talibanes pero viajan a Afganistán a apoyar a las tropas; tampoco los presidentes de comunidades autónomas ponen ladrillos pero hemos visto a algunos con casco y pala. Es cierto que un Gobierno delega en el equipo económico los detalles de su política, que con internet y móvil se puede trabajar desde Polonia igual que desde Madrid (de hecho, el Eurogrupo se reunió ayer por videoconferencia)… Pero no es cuestión de eficacia política. Es cuestión de imagen.

Los gobiernos españoles no suelen ser buenos en esto. El próximo aspìrante a la Moncloa quizá debería ponerse a leer el libro de Luis Arroyo o, como mínimo, visionar con atención El Ala Oeste de la Casa Blanca. 

4. El futuro que nos espera

Durante los últimos años, hemos leído cientos de predicciones de economistas. Muchas no se han cumplido. Quizá tampoco mis predicciones lo hagan, pero me gustaría exponer cuál creo que va a ser el futuro de España. La verdad, ojalá me equivoque.

  • Adelgazamiento del Estado. España seguirá la senda marcada por los economistas neoliberales, que buscan reducir el tamaño y las competencias del estado. Se privatizarán todas las empresas públicas posibles. La escuela y la sanidad pública serán el refugio de la clase baja y los inmigrantes. La calidad será mucho peor. Los que puedan, irán a la privada, donde la relación calidad-precio será muy desigual: el precio será astronómico pero la calidad no será mayor que la actual (pero sí que la de las escuelas públicas del futuro).
  • Subida del IVA: Será una de las primeras medidas. No sólo el IVA normal pasará del 18% al 21% o 23%, también productos por los que hoy pagamos un IVA reducido pasarán a la categoría ordinaria.
  • Aumento impuestos especiales (alcohol , tabaco, gasolina…)
  • Nueva reforma laboral
  • Reducción prestación por desempleo: No tanto la cantidad como la duración. El máximo de 2 años se quedará en 9 meses.
  • Reducción prestaciones sociales, como la ley de dependencia.
  • Eliminación de deducciones fiscales.
  • Aumento del paro como consecuencia de las privatizaciones y reducción de inversión pública

5. Enlaces

  • Portadas diarios españoles 10 de junio – Ver
  • Informe FMI – Ver
  • Documento Eurogrupo - Ver
  • Diferencias entre el rescate griego y el español, según The Financial Times – Ver
  • Resumen de prensa extranjera - Ver
  • Deuda Tercer mundo – Ver
  • El rescate en 8 claves (muy bien explicado) – Ver
  • Casi todo lo que nunca quiso saber sobre el rescate – Ver

¿François Hollande, el rojo?

La victoria de François Hollande es una buena noticia. Pero hay que ser cautelosos.

Es algo más que una frase hecha la que se refiere a quién gobierna en realidad. Hollande puede que resida en el Eliseo, pero desde allí tendrá que atender a los deseos y protestas de grandes banqueros, empresarios del petróleo, magnates de medios de comunicación… También deberá escuchar (y en algún caso obedecer) las propuestas y directrices del Banco Central Europeo. Aun cuando Hollande sea totalmente sincero en sus planteamientos, aun cuando tenga el apoyo de su ciudadanos y la voluntad para llevar su política a cabo, será una tarea muy difícil. Ojalá me equivoque, pero dudo de sinceridad de las palabras de Hollande y dudo de que tenga una voluntad de hierro. ¿Será el Obama europeo?

Grand place de Lille le 6 mai 2012 après l'annonce de la victoire de François Hollande.

Hay quien ha querido ver a Hollande como la gran esperanza de la izquierda europea. Discrepo. Si este señor con apariencia de funcionario es la izquierda europea, sólo puede significar que la izquierda ha desaparecido, que se ha convertido en otra cosa. Quizá esta crisis nos ha desplazado a todos tan hacia la derecha que cualquiera nos parece de izquierdas.

También en el bando de la derecha económica hay quien considera a Hollande un tipo peligroso. La pasada semana, The economist decía que el todavía candidato al Eliseo ofrecía una “respuesta pobre” a los problemas económicos y “evidenciaba un profundo sentimiento anti empresa”. Cualquiera diría que hablaba de José Bové.

Me temo que ni uno ni lo otro. Elección tras elección, hemos comprobado cómo la crisis se lleva por delante a los partidos en el poder, sin importar su color. Se dio la circunstancia de que en 2008 la mayoría de los países estaban gobernados por formaciones de izquierda, más o menos socialdemócratas, y muchos pensaron que esta ideología estaba muerte. Hoy hemos comprobado que la crisis también ataca a los políticos de derechas. El voto de los franceses no es un voto contra la austeridad alemana, es un voto contra Sarkozy. Si los papeles estuvieran invertidos, si Hollande llevara desde 2007 en el poder y Sarkozy fuera el nuevo, ¿qué hubiera ocurrido?

Algunas de las promesas y propuestas de Hollande son:

  • Austeridad a nivel nacional e inversión pública a nivel europeo.
  • Aumento impuestos al as rentas altas
  • Cambio del estatuto del Banco Central Europeopara que pueda prestar directamente a los Estados
  • Tasa a las transacciones financieras
  • Reducción de la producción de energía nuclear del 75% al 50%
  • Legalización del matrimonio homosexual
  • Eutanasia

Habrá que dejar pasar los conocidos 100 días para comprobar si se cumplen o quedan en nada.

23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo

Decía Woody Allen que todo lo que nuestros padres consideraban bueno, era malo; y viceversa. Algo parecido puede aplicarse a la actual situación económica. Tiendo a pensar que todo lo que el FMI, el Banco Mundial y ciertos economistas de renombre consideran adecuado para un país, es en realidad una receta para el desastre. Admito que es una visión maniquea de la realidad, pero también una buena estrategia de defensa.

Sin embargo, en ocasiones tengo problemas al argumentar por qué creo que los consejos neoliberales son sentencias de muerte. Me falta preparación académica y carezco de los datos suficientes; tampoco me contento con la falacia ad hominem. Creo que no soy el único que se encuentra en esta situación: intuimos que os están engañando pero no sabemos cómo.

El economista surcoreano Ha-Joon Chang ofrece una respuesta a este problema. En 2010 escribió en inglés el libro 23 cosas que no te cuentan sobre el capitalismo y ahora Debate lo publica en español. Chang recorre en 300 páginas los principales “engaños” del neoliberalismo. Cada capítulo empieza con “lo que nos cuentan” y luego demuestra cuál es la realidad.

Lo mejor de todo es que utiliza un lenguaje muy claro, escoge ejemplos muy certeros y salpica el texto de un sentido del humor muy british (no en vano da clases en Cambridge).

Pero no hay que engañarse: Chang no es anticapitalista. Considera que el capitalismo es el menos malo de los sistemas económicos y aboga por un capitalismo “con rostro humano” (si es que eso es posible). Según Chang hay muchos capitalismos posibles, y la versión neoliberal no es la mejor. Se muestra partidario de un capitalismo al estilo escandinavo, con un fuerte estado de bienestar. En el último capítulo del libro, resume los problemas del neoliberalismo:

Sus teorías han generado un crecimiento más lento, una mayor desigualdad, unos puestos de trabajo menos seguros y unas crisis financieras más frecuentes. Han presionado a favor de políticas que debilitaban las perspectivas de crecimiento a largo plazo en los países en desarrollo. En los países ricos, estos economistas han desestabilizado cada vez más la vida de los ciudadanos y les han hecho perder el control nacional de su economía. Por si fuera poco, también insisten en que todo lo que a mucha gente le parece cuestionable -desigualdad, sueldos astronómicos de los ejecutivos, pobreza extrema-, es inevitable.

Las ciencias económicas, tal y como han sido aplicadas en las últimas tres décadas, han perjudicado claramente a la mayoría de las personas.

Ahora parece que nos estamos dando cuenta de esta realidad, y empezamos a rebelarnos. Pero los poderes económicos y políticos tratan de acallarnos a toda costa. Como escribe hoy José Luis Trasobares:

El proceso revolucionario puesto en marcha a escala global por los neocones necesita imperiosamente visiones autoritarias, salvajes, retrógradas, alejadas de cualquier tentación relativista. Si la gente ha de meterse entre pecho y espalda los ajustes, será preciso llevarla al redil por las malas; si la ciudadanía se rebela ante el empobrecimiento que le decretan, habrá que ponerla en su sitio. A la postre, fue en el ensangrentado Chile de Pinochet donde la escuela económica de Chicago llevó a la práctica sus primeras teorías sobre el estado de shock.

Para combatir al neoliberalismo, Chang aboga por escuchar a los economistas críticos. Comparto su opinión. En España tenemos al trío formado por Alberto Garzón, Vicenç Navarro y Juan Torres López. En sus blogs y sus libros ofrecen un diagnóstico muy diferente al que estamos acostumbrados a escuchar el los medios de comunicación. Quizá si siguiéramos sus consejos nos iría mejor.