¿François Hollande, el rojo?

La victoria de François Hollande es una buena noticia. Pero hay que ser cautelosos.

Es algo más que una frase hecha la que se refiere a quién gobierna en realidad. Hollande puede que resida en el Eliseo, pero desde allí tendrá que atender a los deseos y protestas de grandes banqueros, empresarios del petróleo, magnates de medios de comunicación… También deberá escuchar (y en algún caso obedecer) las propuestas y directrices del Banco Central Europeo. Aun cuando Hollande sea totalmente sincero en sus planteamientos, aun cuando tenga el apoyo de su ciudadanos y la voluntad para llevar su política a cabo, será una tarea muy difícil. Ojalá me equivoque, pero dudo de sinceridad de las palabras de Hollande y dudo de que tenga una voluntad de hierro. ¿Será el Obama europeo?

Grand place de Lille le 6 mai 2012 après l'annonce de la victoire de François Hollande.

Hay quien ha querido ver a Hollande como la gran esperanza de la izquierda europea. Discrepo. Si este señor con apariencia de funcionario es la izquierda europea, sólo puede significar que la izquierda ha desaparecido, que se ha convertido en otra cosa. Quizá esta crisis nos ha desplazado a todos tan hacia la derecha que cualquiera nos parece de izquierdas.

También en el bando de la derecha económica hay quien considera a Hollande un tipo peligroso. La pasada semana, The economist decía que el todavía candidato al Eliseo ofrecía una “respuesta pobre” a los problemas económicos y “evidenciaba un profundo sentimiento anti empresa”. Cualquiera diría que hablaba de José Bové.

Me temo que ni uno ni lo otro. Elección tras elección, hemos comprobado cómo la crisis se lleva por delante a los partidos en el poder, sin importar su color. Se dio la circunstancia de que en 2008 la mayoría de los países estaban gobernados por formaciones de izquierda, más o menos socialdemócratas, y muchos pensaron que esta ideología estaba muerte. Hoy hemos comprobado que la crisis también ataca a los políticos de derechas. El voto de los franceses no es un voto contra la austeridad alemana, es un voto contra Sarkozy. Si los papeles estuvieran invertidos, si Hollande llevara desde 2007 en el poder y Sarkozy fuera el nuevo, ¿qué hubiera ocurrido?

Algunas de las promesas y propuestas de Hollande son:

  • Austeridad a nivel nacional e inversión pública a nivel europeo.
  • Aumento impuestos al as rentas altas
  • Cambio del estatuto del Banco Central Europeopara que pueda prestar directamente a los Estados
  • Tasa a las transacciones financieras
  • Reducción de la producción de energía nuclear del 75% al 50%
  • Legalización del matrimonio homosexual
  • Eutanasia

Habrá que dejar pasar los conocidos 100 días para comprobar si se cumplen o quedan en nada.

Hola PSOE: esto es una intervención

Lo hemos visto en muchas películas y series de TV estadounidenses: un grupo de personas espera a un familiar o un amigo en su casa, lo sientan en una silla y le dicen que tiene un problema con el alcohol, las drogas o el juego y que ellos sufren con su comportamiento. Es una intervención.

El personaje en cuestión pasa por varias fases en pocos minutos: protesta (él no tiene ningún problema), critica a quienes quieren ayudarle (son ellos quienes no le entienden), se derrumba y hace propósito de enmienda. Con suerte, meses después este personaje ha trabajado su problema y es “una nueva persona”. Agradecerá toda la vida aquella intervención. Pues bien, hoy el Partido Socialista Obrero Español necesita una intervención.

El PSOE tiene serios problemas y parece ignorarlos. Necesita renovar a su dirección, detener su deriva derechista y romper de una vez por todas con el pasado.

La caravana de Rubalcaba ha parado este mediodía en Zaragoza. Pero el cabeza de lista por Madrid no ha subido solo al escenario: ha estado acompañado por Juan Alberto Belloch y Felipe González. Los tres conforman la vieja guardia. Uno es Mister X, el otro fue un controvertido superministro y Rubalcaba ejerció de portavoz durante los años más sórdidos del PSOE. Y, aunque suene a broma, quieren hacernos creer que representan el progreso.

Hace unas semanas escribí el siguiente tweet: “Momento profecía: Eduardo Madina (@conedumadina) será el próximo miembro del PSOE que residirá en La Moncloa”. El aludido me respondió con un “No me asustes” pero creo (o quiero creer) que piensa lo mismo.

El PSOE es hoy un partido enfermo: tiene costumbres feas, guarda como tesoros a políticos que en realidad son un lastre y ha errado el camino. En su búsqueda del centro (el santo grial de estos tiempos líquidos) ha perdido a muchos de sus votantes, que siguen siendo de izquierdas. No en vano un porcentaje de los que hace 8 años votamos a Zapatero, nos decantaremos el 20N por IU o Equo.

Igual que un miembro gangrenado puede acabar con un ser humano, un partido político enfermo puede envenenar a toda una sociedad. Y más si es un partido de las dimensiones del PSOE. No me malinterpreten: quiero lo mejor para el partido de Pablo Iglesias. Pero en estos momentos lo mejor para este partido es perder las elecciones.

El próximo domingo, decenas de miles de ciudadanos haremos una intervención al PSOE. ¿Cómo se lo tomará? ¿Negará su problema? ¿Culpará a los votantes, al PP? ¿O asumirá sus vicios y hará propósito de enmienda?

Para bien o para mal, de su respuesta dependerá el futuro de España.

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Actualización: Eduardo Madina ha leído este post y me ha respondido que por ahora no se plantea residir en La Moncloa, le pilla a “años luz”. También me ha dicho que si las encuestas aciertan y el PSOE sufre una fuerte derrota, el partido hará “sin duda alguna” una profunda reflexión.

Aunque ya le he transmitido mi agradecimiento, quiero destacar aquí la buena disposición del diputado a conversar en twitter.

El futuro que nos espera (de la mano del PP)

Una de las claves del actual Partido Popular es, como escribe hoy Carlos E. Cué, no dar titulares. No lanzar mensajes claros, no decir nada que no pueda ser rechazado una semana después. No mojarse.

Esta delirante estrategia parece que les dará buenos resultados (aunque más por culpa del PSOE que por ser, en efecto, una buena línea de acción) y, en consecuencia, su programa electoral es un ejemplo de imprecisión.

Cualquier escolar que tuviera que escribir una redacción con el tema “Si yo fuera presidente del Gobierno” pariría un texto similar. El programa del PP es un programa de buenos deseos que, claro, compartimos el 90 por ciento de los ciudadanos. Les ha faltado decir: “Impulsaremos el canto de los pájaros al amanecer y la sonrisa de los niños en la calle”.

Sin embargo, entre tanto buenismo hay algunas medidas reales. Me parece oportuno resaltarlas aquí.

1.-

Presentaremos un plan completo y coherente de reformas estructurales para la estabilidad presupuestaria, el saneamiento del sector financiero, la liberalización de la economía, la reforma laboral y el impulso de la competitividad.

De la estabilidad financiera ya hablé aquí. Es muy peligrosa.

La liberalización de la economía también suena muy bien pero es igual de perjudicial. Veamos un ejemplo: En España el precio de los libros está fijado. Las librerías pueden hacer un 5% de descuento a quien desee. A primera vista puede perjudicar al cliente, pues está obligado a pagar casi lo mismo en cualquier tienda. Pero es la única forma de que las librerías pequeñas sobrevivan. En el año 1997 Inglaterra “liberalizó” este sector. Ahora apenas hay librerías pequeñas.

Sucede parecido en otros sectores. Si se “liberalizan” horarios comerciales se permite que El Corte Inglés abra 365 al año. ¿Qué pequeña tienda puede competir con estas cadenas?

La “liberalización” es una medida que beneficia al grande y perjudica al pequeño.

2.-

Simplificaremos la tipología de contratos laborales para reducir la temporalidad y dar expectativas de estabilidad, flexibilidad y seguridad a todos los trabajadores y empresas. 

Nueva reforma laboral en el horizonte. Y, pueden estar seguros, no favorecerá a los trabajadores. El contrato único es, de nuevo, una propuesta neoliberal que maquillan para que parezca lógica y necesaria. Hace 2 años lo proponía la CEOE; y, ya se sabe, si lo quiere la patronal ¿a quién beneficiará?

Ayer la propuesta venía del Nobel de Economía Christopher Pissarides. Se supone que un Nobel da prestigio y garantiza amplios conocimientos. Es decir: su palabra más que la mía. Pero la Economía no es una ciencia, es ideología; ¿y qué ideología tiene este señor Pissarides? En la entrevista dice: “A finales de los años setenta y a los años ochenta, se dio a los trabajadores unos poderes y privilegios que la economía no podía permitirse”. Más claro, agua.

3.-

Modernizaremos el impuesto sobre la renta con el objetivo de favorecer el ahorro, la inversión y el empleo. Fomentaremos fiscalmente el ahorro a largo plazo mediante la creación de una nueva deducción en el IRPF por el incremento anual del ahorro, que incluya la adquisición de vivienda habitual.

Vuelta a premiar al ladrillo. ¿No hemos aprendido nada desde 2008?

4.-

En el impuesto de sociedades generalizaremos la aplicación a las empresas de reducida dimensión el tipo impositivo del 20 por ciento; extenderemos el ámbito de aplicación del tipo del 25 por ciento. Simplificaremos el sistema de deducciones.

Reducir impuestos es un regalo para ciertos oídos. Pero ya vimos lo bien que funcionaba en Irlanda el reducido Impuesto de Sociedades. Ya es muy bajo en España (9’9 el tipo medio real). Bajarlo más es un error.

En general, bajar impuestos es un error. Hoy El País publica un reportaje sobre Noruega. Allí se pagan impuestos muy altos pero también se reciben muchas prestaciones. A la larga, compensa.

5.-

Impulsaremos el mecenazgo para que tanto particulares como empresas se involucren en la financiación y promoción de la cultura, sustituyendo progresivamente el actual modelo basado en subvenciones

Es curioso que la derecha quiera que el Estado se desprenda siempre de ciertos sectores. El primero, la cultura. Bajo la acusación de ser “caldo de subvenciones”, abogan por quitarle todo el apoyo estatal. Pero cuanto más apoyo tenga, mejor para el país. Francia, por ejemplo, defiende su cine con uñas y dientes; también Estados Unidos utiliza Hollywood como embajador mundial. Y nadie acusa a sus gobernantes de favorecer a “tiririteros”.

Durante los próximos meses iremos conociendo más medidas del PP. Sin embargo, con este avance ya nos podemos hacer una idea del modelo de España que quieren.

Arriesgo una predicción: dentro de 4 años, las clases altas serán más ricas que hoy; las bajas tendrás más problemas para llegar a fin de mes; y la clase media será mucho más delgada. Ojalá me equivoque.