Inside Job: necesario documental

De alguna manera, todo lo expuesto en Inside Job no nos sorprende. En nuestro fuero interior ya sabíamos que los tiburones de Wall Street ganaban dinero a espuertas, que lo gastaban en mansiones putas y cocaína y que ninguno está en la cárcel por llevar al mundo a la ruina. Ya sabíamos que los gobiernos de Estados Unidos (y de algún otro país) habían facilitado el camino hacia el abismo, que en nombre del libre mercado habían permitido a las grandes empresas jugar con nuestro dinero como si fueran billetes de Monopoly. Que los responsables económicos de la Casa Blanca (pero también del Elíseo, La Moncloa, el Pignatelli…) provenían de grandes empresas y volverían a ellas terminado su mandato; y que es imposible desdoblarse y evitar el conflicto de intereses.

Todo esto lo intuíamos, pero aun con todo -o quizá por eso mismo- Inside Job es un documental muy necesario.

Es necesario porque pone nombres y rostros a unos cuantos responsables de la crisis; porque explica de forma didáctica cómo robaron a los ciudadanos; porque pone a nuestra disposición datos que pocos podemos encontrar, datos que demuestran la obscena avaricia de los magnates de las finanzas y el inmenso fraude que llevaron a cabo; es necesario porque no podemos olvidar, y lo será todavía más dentro de 10 años, cuando las aguas vuelvan a su cauce y los nuevos tiburones quieran devorar los pocos peces que queden.

Quizá lo que más me ha gustado del documental son las entrevistas a profesores de universidad, catedráticos de economía y demás sabios. Personas con amplios conocimientos de economía y finanzas dispuestas a compartirlos con quien pueda pagarlos. Uno de estos señores hizo un estudio sobre Islandia y lo tituló Estabilidad en Islandia. Por él cobró más de 124 mil dólares. Poco después, Islandia cayó al vacío, pero a este señor no le obligaron a devolver el dinero. Es más, en su CV aparece ese estudio… con diferente nombre: Inestabilidad en Islandia. Preguntado por el periodista (un periodista sin miedo a lanzar preguntas incómodas, a acusar a los entrevistados de mentir frente a la cámara), responde que será una errata.

Esta simbiosis entre el mundo académico y el financiero no es exclusiva de Estados Unidos. Del mismo modo que la industria farmacéutica presiona a los médicos, también en España los lobbies de la banca presionan a las universidades y a sus miembros para que firmen estudios, tesis e informes a su favor. Estos grupos de presión tienen miles y miles de euros para gastar, así que pagan muy bien a los profesores. Mucho más de lo que ganan dando clases. El resultado es fácil de imaginar.

Por cierto, Inside Job no sólo es informativo y necesario, también es muy ameno y ágil. Pasó el tiempo en el que el documental era considerado un ladrillo; éste es mucho más entretenido que la mayoría de películas de tiros.

Rubalcaba, ¿el rojo?

Dice el refrán: prometer hasta meter; y después de haber metido, olvidar lo prometido. Estas palabras se refieren al sexo pero bien podrían aplicarse al discurso de Rubalcaba (ya sin Alfredo y sin Pérez) en su aclamación como candidato.

No me creo una palabra de su programa electoral. Así de sencillo. Quiere parecerse a Daniel Cohn-Bendit, Dani el Rojo, distanciarse de las políticas ejecutadas por Zapatero y presentarse como un verdadero socialista, alguien con voluntad de cambiar las cosas. Bullshit, dirían en las series de TV. Caca de la vaca, en su versión castiza.

imagen de Uly Martín para El País

Veamos algunas de sus propuestas “de izquierdas” (las de derechas ni las cito):

Recuperar el impuesto del patrimonio. Este impuesto fue suprimido por Zapatero en 2008. Según se dijo entonces, “la iniciativa ahorrará a alrededor de un millón de contribuyentes 1.800 millones de euros”. O, en otras palabras, el Estado dejará de ingresar 1.800 millones de euros. Ahora resulta que bajar impuestos no era de izquierdas. Rubalcaba ha admitido que este tributo afecta a los grandes patrimonios; para que de verdad paguen impuestos habría que empezar por suprimir las SICAV. De lo contrario, seguimos igual: los ricos no pagan impuestos.

Que cajas y bancos destinen parte de los beneficios a crear empleo. Muy loable. Pero ¿cómo van a hacerlo? Ningún Botín, ningún González,ningún Rato va a dar un euro de más al Estado; a lo sumo, de menos. En cuanto a las cajas, el Gobierno ya no tiene poder sobre ellas; ya no son cajas. ¿Quién las obligó a conventirse en bancos y perder así su carácter social? Una pista: fue la derecha. Rubalcaba también quiere asegurarse de que “los españoles no pierden ni un solo euro” y para eso no descarta dar (más) dinero a los bancos. ¿No sería mejor impulsar una banca pública?

Apuesta por una “nueva economía” centrada en energías renovables. De nuevo, difícil de creer. Durante los últimos años, el PSOE sólo ha puesto trabas a las energías renovables. Me temo que sólo es un intento más de boicotear a Equo.

Acabar con los paraísos fiscales y la corrupción. Bonitas palabras. Pero el PSOE también incluyó en sus listas para las municipales a personas imputadas en casos de corrupción. Y ya sabemos en qué quedó el asunto de las fortunas guardadas en bancos suizos.

En cualquier caso, me temo que Rubalcaba puede prometer la Luna si quiere. No tiene ninguna posibilidad de llegar a La Moncloa. Al menos, estaremos gobernados por un señor que admite ser de derechas.

Propuestas de Democracia Real

  1. Cambio de la Ley Electoral para que las listas sean abiertas y con circunscripción única. La obtención de escaños debe ser proporcional al número de votos.
  2. Atención a los derechos básicos y fundamentales recogidos en la Constitución: a) derecho a una vivienda digna; b) sanidad pública, gratuita y universal; c) libre circulación de personas; d) refuerzo de una educación pública y laica.
  3. Abolición de las leyes y medidas discriminatorias e injustas: Ley del Plan Bolonia y el Espacio Europeo de Educación Superior, la Ley de Extranjería y la conocida como Ley Sinde.
  4. Reforma fiscal favorable para las rentas más bajas, una reforma de los impuestos de patrimonio y sucesiones.
  5. Implantación de la Tasa Tobin, la cual grava las transferencias financieras internacionales y supresión de los paraísos fiscales.
  6. Reforma de las condiciones laborales de la clase política para que se abolan sus sueldos vitalicios. Que los programas y las propuestas políticas tengan carácter vinculante.
  7. Rechazo y condena de la corrupción. Que sea obligatorio por la Ley Electoral presentar unas listas libres de imputados o condenados por corrupción.
  8. Medidas plurales con respeto a la banca y los mercados financieros en cumplimiento del artículo 128 de la Constitución, que determina que “toda la riqueza del país en sus diferentes formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”.
  9. Reducción del poder del FMI y del BCE.
  10. Nacionalización inmediata de todas aquellas entidades bancarias que hayan tenido que ser rescatadas por el Estado.
  11. Endurecimiento de los controles sobre entidades y operaciones financieras para evitar posibles abusos en cualquiera de sus formas.
  12. Desvinculación verdadera entre la Iglesia y el Estado, como establece el artículo 16 de la Constitución.
  13. Democracia participativa y directa en la que la ciudadanía tome parte activa.
  14. Acceso popular a los medios de comunicación, que deberán ser éticos y veraces.
  15. Verdadera regularización de las condiciones laborales y que se vigile su cumplimiento por parte de los poderes del Estado.
  16. Cierre de todas las centrales nucleares y la promoción de energías renovables y gratuitas.
  17. Recuperación de las empresas públicas privatizadas.
  18. Efectiva separación de poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
  19. Reducción del gasto militar, cierre inmediato de las fábricas de armas y un mayor control de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.
  20. Recuperación de la Memoria Histórica y de los principios fundadores de la lucha por la Democracia en nuestro Estado.
  21. Total transparencia de las cuentas y de la financiación de los partidos políticos como medida de contención de la corrupción política.
¿Quién dijo que sólo se quejaban, que no proponían nada? ¿Quien puede negar que, si se cumpliesen estas peticiones, España sería un lugar mejor para vivir?