
La respuesta lógica a esta pregunta es: Zapatero. Pero miro esta capturada por Uly Martín para El País y me entran dudas.
José Manuel Lara, Antonio Brufau, Rubalcaba, Zapatero, Salgado, César Alierta y Emilio Botín. Todos sentados en una mesa en la que se puede leer GOBIERNO DE ESPAÑA. Es sólo una imagen, pero emana de ella una poderosa simbología.
Se ha convertido en un lugar común, en una frase propia de conspiranoicos e izquerdistas trasnochados, la creencia de que son las corporaciones empresariales y no los políticos quienes en última instancia toman las decisiones. Pero este tópico se parece cada vez más a la realidad.
Lo de menos es que Emilio Botín pidiera no adelantar elecciones. Lo de menos es su gesto resuelto. Es el titular de todos los periódicos e informativos, pero me temo que demasiados medios se han quedado hoy en la anécdota. ¿Quizá porque no interesa ahondar en lo realmente importante?
El diario El País ha colocado en una pieza anexa las declaraciones de los asistentes a la reunión. No está todo lo que dijeron, por supuesto, pero sirve para hacerse una idea de por dónde van los tiros en la cúpula empresarial en España. Y, por tanto, qué podemos esperar del gobierno, y qué debemos temer.
Resalto sólo 5 opiniones:
- Rodrigo Rato (Bankia): “Efectivamente estamos mejor que en noviembre. Se ha hecho mucho, pero hay que llevar las reformas más allá”.
- Juan Rosell (CEOE): “La legislación laboral está anticuada y dificulta el mercado laboral”.
- Isidoro Álvarez (El Corte Inglés): “No puede ser que lleguen cruceros a un puerto un domingo y los centros comerciales estén cerrados”.
- Salvador Gabarró (Gas Natural): “El Gobierno ha sido prudente en el debate nuclear, que ya se ha calmado”.
- Pablo Isla (Inditex): “El Gobierno debe abordar las reformas pendientes con la misma ambición y decisión que la de reducción del déficit público”.
Queda claro. Las reformas están bien, pero no son suficientes; hay que flexibilizar (todavía más) la legislación laboral; el gobierno debe permitir abrir los comercios hasta en Navidad, no vaya a ser que como escribe hoy Arcadi Espada, un ciudadano se quede sin comprar un libro en domingo; y lo de la energía nuclear, mejor no tocarlo (total, ya se ha pasado el susto y la ciudadanía olvida rápido).
Cuando asumió su cargo como ministro de la Presidencia, Ramón Jaúregui dijo lo siguiente: “Vivimos uno de los grandes momentos de la historia de la Humanidad, con grandes cambios que reclaman más política que nunca”. Una política necesaria para “regular la codicia financiera, frenar las expresiones de la ultraderecha en las democracias en Europa y defender el Estado de bienestar”.
A la vista de que la política cede cada día más terreno a los intereses empresariales, sólo se puede concluir que el discurso de Jaúregui no era más que un brindis al sol.