El libro tiene futuro

En los anteriores posts, me he referido a la situación del libro electrónico en España y a los posibles riesgos de dejar todo el negocio en manos de Amazon y Apple. En esta última entrega, quiero ofrecer algunas ideas para salir de este cruce de caminos. ¿Es posible sobrevivir a Amazon? ¿Tiene sentido escribir un libro y venderlo en tu propia web? ¿Desaparecerán las pequeñas librerías?

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Es muy tentador caer en el discurso apocalíptico. Es muy sencillo lamentarse y tratar de detener el tiempo para mantener el status quo. Pero los tiempos siempre cambian y quien no se adapta, desaparece. La clave está en descubrir la adaptación correcta. Y eso no es fácil.

En el mundo de los libros, hay 3 agentes que hoy interactúan para poner un texto determinado en las manos de un lector: escritores, editoriales y librerías. Todos ellos habrán de cambiar su forma de trabajar.

Escritores

Hasta hace muy poco, todo escritor necesitaba de una editorial para que su obra llegara al público. Ya fuera una novela escrita por placer o un ensayo encargado, la figura del editor (y aun del agente) era imprescindible. La autoedición era marginal, una forma de colmar el orgullo del autor más que de vender ejemplares. Hoy es mucho más usual encontrar a un autor que edita su propio texto y lo vende en su web.

Sin embargo, tengo la impresión de que la mayoría de estos autores no pasan de ser diletantes (al menos aquellos que escriben ficción; los periodistas que venden reportajes largos en formato ebook han acertado de lleno). Los mismos que hace 15 años no encontraban editor hoy parecen modernos. El tiempo decantará la calidad. ¿Saldrá un García Márquez o un Dickens de allí? Ojalá me equivoque, pero lo dudo.

Al hablar de escritores me refiero a aquellos que escriben ficción; los periodistas que venden reportajes largos en formato ebook han acertado de lleno. Ese es uno de los caminos. Personas de talento como Íñigo Sáenz de Ugarte, Ángeles Espinosa o Jordi Pérez Colomé venden textos largos a través del servicio de publicación de Amazon (una vez más, el gigante ha sabido aprovechar la ocasión). Otros, como Fernando García Mongay, se han lanzado a montar una editorial dedicada a este subgénero.

Decía aoller en los comentarios al anterior post que la figura del escritor profesional tenderá a desaparecer. Argumentaba que quien quiera seguirá escribiendo por placer pero que pocos vivirán de eso. En realidad, el escritor profesional ya ha desaparecido (si es que alguna vez existió).

El suplemento El Cultural preguntó a varios escritores españoles: ¿vive usted de la literatura? Nadie lo hace. Los escritores viven de las actividades relacionadas con la literatura: prólogos, presentaciones, artículos… Parece como si escribir una novela fuera el peaje necesario para acceder a esa vida. Una vez se demuestra que sabes escribir y logras un mínimo público, es más fácil escribir en periódicos, hablar en radios, moderar congresos, ser jurado de concursos… No es una crítica; es una descripción de la realidad. Antonio Orejudo llega a decir. “Para ganar dinero conviene no escribir demasiados libros. Los libros quitan mucho tiempo a los bolos, que es la actividad verdaderamente lucrativa”. En este sentido, no importa si el escritor vende ebooks o pergaminos.

En el imaginario colectivo asociamos al escritor con el artista, un tipo que se deja la sangre en cada palabra y que busca la inmortalidad en sus obras. El Romanticismo ha hecho mucho daño. Lo cierto es que la mayoría de los escritores lo son por encargo. No todos los libros son novelas, y no todas las novelas son literatura. George Orwell escribía en 1984 sobre las canciones creadas por el gobierno con el único fin de hacer olvidar a a gente lo malo que estaba el café. La situación actual no es muy diferente. ¿Cuántas novelas de amor, de espías o de códigos secretos hay? Eso no es literatura. Es consumo. Igual que hay música y cine prefabricados, hay libros escritos así. Y no son la excepción.

El ebook no va a destruir la literatura. Siempre habrá que escriban obras de arte pero serán, como lo han sido hasta ahora, la minoría. El resto de escritores se dedicará a fabricar hamburguesas (según la definición de Stephen King).

Editoriales

Tampoco desaparecerán. Hay quien argumenta que son meras intermediarias y que precisamente internet va a acabar con los intermediarios (como ha hecho con agencias de viaje). Lo dudo. Un buen editor es más que un intermediario; es un filtro. Cuando un libro forma parte del catálogo de una editorial, los lectores presuponemos que ha pasado una criba. Ya sólo encontrar el libro en ésa y no otra editorial revela muchas pistas del contenido. No es lo mismo publicar en Acantilado que en Planeta.

Una persona puede escribir un libro y colgarlo en su web, pero sin el apoyo de una editorial es difícil que se convierta en un bestseller.

¿Qué debe hacer una editorial para no sucumbir ante Amazon? Sencillo: debe editar. La función de un editor es descubrir talento (no sólo artístico; escribir novelas románticas también requiere una habilidad), pulir el texto y lograr su mayor difusión. Y eso, de nuevo, se puede hacer en papel o en digital. Si las editoriales no realizan este trabajo, otros lo harán.

Librerías

Como regla general, el éxito de una empresa se fundamenta en la calidad del producto y en la atención al cliente. Hace 20 años los directivos podían permitirse descuidar estos factores, en muchos casos la calidad no era óptima y el cliente nunca tenía la razón pero éste no tenía muchas opciones. Hoy si no nos gusta un servicio nos vamos a otra compañía. Internet ha ampliado el abanico de elección.

En el caso de los libros, el producto no cambia. Un ebook de Javier Marías es igual de bueno en Amazon, en Fnac o, si existiera, en su propia web. ¿Por qué elegir uno u otro sitio? La calidad del servicio es crucial.

Compro todos los libros en Portadores de Sueños. Antes lo hacía en Cálamo, hasta que despidieron a David Mayor. Era un lujo tenerlo de librero. Yo entraba, le decía “recomiéndame dos libros de cuentos” y aceptaba su sugerencia sin rechistar. No solía fallar. La última vez que entré a Portadores le pedí a Félix dos libros de ensayo político/económico. Me puso 3 en la mesa y me llevé dos. De nuevo, acertó. Eso no tiene precio.

Es muy posible que dentro de 5 años, si el Gobierno elimina el precio fijo y liberaliza los horarios comerciales, sea más caro comprar en Portadores que en Amazon. Pero, si el bolsillo me lo permite, seguiré fiel a las pequeñas librerías.

¿Pueden estos negocios hacer algo más que atender bien al cliente para sobrevivir? Por supuesto. En unos años las librerías que sobrevivan a Amazon serán algo más que librerías. Centros sociales, lugares de presentación de libros, clubes de libro, cafeterías… La única forma de resistir es ofrecer algo que Amazon, Fnac o Casa del Libro no pueden ofrecer. Cercanía, asesoramiento, conversación, un café… Quizá en 2015 vaya a Portadores, me sugieran un libro y lo descargue en mi Kindle en la misma tienda. Para ello tendrían que vender ebooks a través de un portal; algo que, según me han dicho, no es fácil.

En el fondo, todo se reduce a lo mismo. Autores, editores y libreros no tienen que cambiar de estrategia. Tienen que profundizar en ella. En este oficio pasa algo parecido a lo que le ocurre al periodismo; han bajado la guardia, han dado demasiadas cosas por sentadas. ¿Qué periódico no está en crisis? The Economist; uno de los pocos que sigue fiel a su esencia.

Hay que escribir bien, hay que editar bien y hay que tratar bien al cliente. Nada más. Como dicen los británicos, “haz lo correcto, y que los cielos se abran”.

Coda: Usuarios

Como lector, a la hora de comprar un ebook (ya sea en la web de una editorial, de un escritor o de una librería) busco las siguientes características; algunas pueden parecer obvias pero hay grandes empresas no las cumplen:

  • Web limpia, sencilla y bien estructurada. Comparad la apariencia de Casa del Libro (legal) y epubgratis.me (ilegal). ¿Cuál es más agradable?
  • Debe ser muy sencillo encontrar lo que buscas. Cualquiera puede entrar a una librería y preguntar por un libro; comprar un ebook no debe ser exclusivo de geeks
  • Limitar los obstáculos para pagar. En Amazon, te registras una sola vez; en las siguientes visitas el servidor recuerda tus datos
  • Menú de secciones, novedades y, en el caso de librerías, sugerencias de los dueños
  • Opción de leer las primeras páginas de los libros
  • Posibilidad de escribir reseñas o de puntuar un libro (incluso si no lo has comprado)
  • Algunas editoriales, como Acantilado, incluyen enlaces a reseñas de prensa de sus libros. Sería bueno encontrar algo así en las librerías (en la medida de lo posible, pues son muchos más los libros)
  • Sin horario. Las puertas de la librería física se cierran, las de la web no. En España, la página de la Casa del Libro cierra cada domingo por la noche. Es de locos
  • Servicio de atención por Facebook, twitter o email

Y vosotros ¿qué pedís a una librería digital?

La amenaza del Kindle

El Kindle es el mejor lector electrónico del mercado. Es ligero, sencillo, agradable y barato. Su éxito en cierto modo es comparable al del iPod: antes de que Apple lo sacase al mercado existían numerosos aparatos para escuchar MP3, pero el iPod los barrió a todos (acabó incluso con Zune, la apuesta de Microsoft) y se convirtió en el ejemplo a seguir. También hoy existen muchos lectores electrónicos pero a largo plazo no tienen nada que hacer contra el dispositivo de Amazon.

Lo bueno del Kindle es la tienda que tiene detrás. Y lo malo del Kindle es la tienda que detrás.

Los problemas de comprar en Amazon vienen de 3 frentes: la gestión de los ebooks, el precio y el peligro del oligopolio.

Únete a la fuerza (de Amazon)

Amazon lo sabe todo de ti

Sobre el primer asunto se explayaba hace tiempo Richard Stallmann, fundador del movimiento por el software libre. En 2011 escribió The danger of ebooks, un documento en el que alertaba de los riesgos de tratar con Amazon. Estos son:

  • Amazon te obliga a registrarte en su tienda para comprar un ebook
  • En algunos países, Amazon especifica no eres dueño del libro que acabas de comprar
  • Es necesario aceptar unas licencias y unos términos de servicio muy severos
  • El préstamo de libros está muy restringido
  • Es imposible hacer copias del libro debido al DRM
  • Amazon se reserva el derecho de eliminar remotamente nuestros libros, como ya sucedió con miles de copias del libro de George Orwell 1984

En definitiva, comprar un ebook es Amazon es un acto menos libre que comprar un libro de papel en una librería. Nada sorprendente. Estamos acostumbrados a que Google conozca nuestros secretos y Facebook nuestras conversaciones; ¿qué importa que Amazon tenga un archivo de mis referencias literarias?

Mi historial de compra en Amazon

Lo cierto es que a mí me importa. Huí de Facebook hace unos meses y ahora estoy pensando en abandonar Google Docs debido a las cláusulas de su almacenamiento en la nube. Tampoco me gusta ser controlado por Amazon. Hoy vivimos en una democracia (aunque de bajo nivel) pero ¿y si en 10 años no es así? Todos hemos leído declaraciones de disidentes franquistas que leían libros de Marx o Lorca a escondidas; si un día prohiben los ensayos de Naomi Klein y Amazon los retira de sus estantes y de nuestros lectores ¿podremos leer sus necesarias palabras?

Una leyenda urbana sostiene que en el FBI salta una alarma cada vez que alguien saca de la biblioteca ciertos libros; ¿llegará el día en que vendrán a por nosotros al comprar en Amazon?

La guerra ha empezado

La estrategia de Amazon desde el nacimiento del Kindle ha sido ofrecer los ebooks más baratos del mercado. A primera vista, es una ventaja; pero puede resultar contraproducente. Amazon obliga a las editoriales a vender sus libros a un precio muy inferior al que desean. El gigante electrónico argumenta que los ciudadanos no están dispuestos a pagar 20 dólares por un ebook, así que las editoriales tienen 2 opciones: lo venden barato o lo venden en otras tiendas. El problema es que hoy por hoy Amazon copa el mercado de ebooks y si no estás allí, es como si no existieras.

Como digo, a corto plazo es ventajoso para el lector poder comprar un ebook a un mejor precio, pero a largo plazo puede salir muy caro. En el anterior post recordaba que el precio fijo en España permite la supervivencia de las pequeñas librerías; del mismo modo, la estrategia de Amazon puede acabar con las pequeñas editoriales.

Random House no tiene problemas en bajar sus precios, quizá hasta le salga a cuenta; pero Atalanta o Acantilado necesitan vender a un precio mayor para poder seguir editando. La semana pasada, la editorial para niños Educational Development Corporation anunciaba su retirada de Amazon. The New York Times recogía declaraciones de su director: “Nos están sacando del negocio con su guerra de precios”.

Días antes, la fiscalía de Estados Unidos había demandado a Apple y a 5 grandes editoriales por pactar precios para hacer frente a Amazon. El iPad de Apple es un serio competidor al Kindle, y varias editoriales se habían aferrado a él para poder vender sus ebooks a un precio mayor. La demanda ha dado alas a Amazon para bajar todavía más los precios, en la confianza de que la justicia fallará a su favor.

Jeff Bezos, fundador de Amazon

Amazon piensa a largo plazo. Actualmente no tiene grandes beneficios con estos precios, es imposible puede tenerlos. Su objetivo es desgastar a la competencia. Va a mantener su política de precios hasta que los comercios que pueden hacerle sombra quiebren (ha llegado a sugerir a sus clientes que hojeen los libros en una tienda cualquiera pero que los compren luego en su web y se ahorren unos dólares) y entonces subirá los precios para obtener verdadero beneficio. También Fnac, cuando abrió sus puertas en Zaragoza, vendió discos a un precio muy bajo y los libros siempre con el 5% de descuento; una vez hubo barrido a la competencia, subió los precios.

A veces olvidamos que publicar libros cuesta dinero. Es cierto que un ebook se salta el gasto en papel, la distribuidora, la tienda física… Pero todavía es necesario un autor, un editor, una campaña de publicidad… Como dice el portavoz de las editoriales independientes de EEUU, “Amazon quiere libros a un precio muy bajo, más bajo del que la industria puede soportar”.

Es normal querer pagar poco por los ebooks; pero corremos el riesgo de que en un futuro no haya libros (o sólo existan bestsellers; no sé qué es peor).

Tres anillos para dominarlos a todos

En 20 años, el mercado del libro electrónico será un oligopolio. Si las actuales tendencias siguen su rumbo y no se pone freno a las aspiraciones de los gigantes, sólo quedarán Amazon, Apple y Google.

Sucedió con los videoclubs y está sucediendo con el mercado del audiovisual (en Estados unidos ya se alquilan por streaming más películas de las que se compran). Sucederá con los libros. Mientras la industria se preocupa de los que piratean libros, ignoran la verdadera amenaza.

Amazon venderá libros para su Kindle, Apple para su iPad y Google habrá escaneado todos los libros del mundo.

iPad vs Kindle

Si nada ni nadie lo impide, desaparecerán las grandes librerías y las pequeñas editoriales. Algunas pequeñas librerías resistirán gracias a la venta de libros descatalogados (en papel) y a la atención al cliente fetichista. Las grandes editoriales (que habrán absorbido a las pequeñas) se habrán plegado a los deseos de Amazon y Apple y publicarán menos libros y buscarán el bestseller rápido (como ocurre con las películas de Hollywood, creadas para ganar el máximo de dinero en la primera semana).

La clave para conseguirlo es unir dispositivo y contenido. Es lo que hizo Apple con el iPod y iTunes; y es lo que ha hecho Amazon con Kindle. En teoría se puede comprar un ebook en Fnac, Casa del Libro… En la práctica sólo compro en Amazon. Y no soy el único.

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"Aquí no vendemos apestosos Kindles"

Es un diagnóstico muy pesimista. ¿Hay alternativa a este futuro? Sí. En el próximo post hablaré de las opciones que tienen autores, editoriales y librerías.

Feliz Día del Libro (electrónico)

Cada vez leo más ebooks. No es nada extraño; todos sabemos que Amazon vende Kindles como churros, que ha sido el regalo estrella de las Navidades y de muchos cumpleaños. Lo raro es que cada vez compro más ebooks. Porque un cosa es pagar por un Kindle y otra pagar por los libros que vas a leer en él. Y ahí, me temo, las cifras no son tan espectaculares.

Una de las razones es que en Españistán nadie paga por algo si puede conseguirlo gratis. Ocurrió con la música, con las películas y ahora está ocurriendo con los libros. Hay quien me mira raro cuando descubre que pago por los contenidos digitales, cree me sobra el dinero. Luego nos extrañamos de que haya corrupción…

El otro problema para comprar ebooks es que no lo ponen nada fácil. Sucede algo similar al negocio audiovisual: parece que quieren que pirateemos. Hace 2 años, un puñado de editoriales crearon un portal digital para, en teoría, vender ebooks. La idea parecía buena: a falta de la versión española de Amazon, era necesario un portal donde encontrar libros de muchas editoriales. Sin embargo, el objetivo oculto era otro.

Ante el temor de que los españoles comenzáramos a comprar Kindles y piratear libros de Alfaguara, Random House y compañía, sus ejecutivos decidieron tomarnos por estúpidos y crearon Libranda, un portal destinado a no vender ebooks. Ricardo Galli resumió la experiencia en un tweet:

En teoría, Libranda fue un fracaso. En realidad fue un éxito. Consiguió retrasar un par de años la llegada masiva del libro digital. Hasta hace unos meses, la lectura de ebooks en España se reducía a un puñado de personas relacionadas con la Universidad o el periodismo, algunos frikis de la tecnología y poco más. Yo mismo me compré un Kindle DX en 2010 y no tengo reparos en decir que no ha sido hasta la apertura de Amazon.es cuando realmente he empezado a aprovecharlo.

Una vez superada esta barrera inicial, nos topamos con el precio. Hay que decirlo alto: los ebooks son demasiado caros. Hay quien no está dispuesto a pagar 13 euros por un archivo digital cuando puede tener la edición en papel por 18. Y es lógico. La distribución, el material, la tienda, los vendedores… todo eso se elimina. Entonces ¿por qué es tan caro? Hay 2 motivos: el precio fijo y el IVA.

La ley señala que el precio de un libro viene marcado por el editor y no puede ser cambiado por distribuidoras o librerías. Se admite que los comercios apliquen el 5% de descuento a voluntad, y hasta un 10% en el Día del Libro. Nada más.

Este precio fijo (regulado también en Francia, Dinamarca o Noruega) es el que permite que existan librerías pequeñas, en las que hay una verdadera atención al cliente. Si se elimina, si se liberaliza el sector, las grandes superficies podrían bajar los precios durante un año, barrer a la competencia y luego volverlos a subir. ¿Ciencia ficción? No. Recuerden lo que ha ocurrido con los discos. Hace 15 años en Zaragoza había una decena de tiendas; hoy sólo queda FNAC.

El IVA es otra historia. Los libros en papel son considerados bien cultural y tributan al IVA superreducido: 4%. En cambio, los libros electrónicos lo hacen al 16%. Si las cabezas pensantes descubrieran que un ebook es un libro, tal vez igualarían el IVA y, en consecuencia, el precio sería menor y no perjudicaría a las librerías (es lo que han hecho recientemente Francia y Luxemburgo).

De todas formas, a la larga sale muy caro pagar poco por los libros.

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Actualización 6-05-2012

Leo en La Vanguardia que este precio fijo puede ser burlado. Hecha la ley…

La ley define que el precio es fijo, pero no estático. Si se informa del cambio de precio al ISBN (Número Estándar Internacional de Libros) para que todos los distribuidores digitales y las librerías online puedan ofrecerlo al mismo precio es completamente legal. Y aquí es donde entra la picaresca y la poca eficacia del sistema.

Veamos cómo funciona: el editor debe asignar un ISBN a cada formato de libro que publique. Es decir, uno diferente para el libro que se comercializa en papel, otro para el formato ePub (el usado en casi todas las librerías online) y otro para el formato mobi (el que vende Amazon). Por lo tanto, puesto que cada formato puede tener un precio distinto, es posible modificar el precio de un formato durante un tiempo determinado sin tener que cambiar el de los demás, lo que permite a Amazon vender el mismo título más barato que las demás librerías.

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Esta serie de posts sobre el ebook continúa aquí y aquí