vía @jesusmarana
Archivo de la categoría: Trabajo
Casi 5 millones
El gobierno ha vuelto a cambiar de slogan. Si hace unas semanas repetía eso de que “España no es Portugal”, ahora promete que no llegaremos a 5 millones de parados. Pero es difícil creer en las palabras de este gobierno. Por mucho que se intente, 4.910.200 está muy cerca de 5 millones.
Es sólo una cifra simbólica; poco importa ya (salvo para el que lo sufre) un parado más o menos. Pero de alguna forma se piensa que superar la barrera de los 5 millones es admitir la derrota. Y entonces, con las defensas por los suelos, quizá España tomaría el camino de irlanda, Grecia o Portugal.
El dato de la EPA viene a recordar a los que estaban demasiado pendientes de las monarquías ajenas, de las propias, de partidos de fútbol que se repiten semana tras semana, de sucesiones inútiles, de ganar o perder elecciones… viene a recordarnos a todos que la crisis no ha terminado.
Porque a veces parece que sí. Parece que la crisis es una enfermedad crónica, que molesta de vez en cuando pero que se puede sobrellevar con la medicación adecuada.
Pero no. Ni la crisis ha terminado, ni la medicación es la correcta. todavía nos quedan muchos achaques por delante, alguna visita al hospital y, me temo, un jarabe de sabor repugnante y efectos secundarios peligrosos.
El dato de la EPA también corrobora de que las medidas tomadas hasta ahora no han sido las correctas. Cada vez que el FMI y la gran banca, a través del Gobierno, recortaba derechos de los trabajadores y apretaba un poco más la soga de la que colgamos (casi) todos, se decía a los ciudadanos que era por nuestro bien, que era lo justo y necesario, que a la larga, sería beneficioso para todos.

Viñeta de Vergara
Pero resulta que las consecuencias de estas medidas -desaconsejadas por economistas de izquierda- se resumen en la palabra récord: récord de beneficios para grandes empresas como Telefónica y récord de parados.
¿Qué hay detrás de la crisis de los controladores?
Ayer por la noche, cuando el asunto #controladores estaba en su pleno apogeo, escribí el siguiente tweet:
Tengo muchas dudas. Por una parte, es un chantaje; por otra, es la vía libre al Gobierno para privatizar AENA
Hoy, a medida que conocía los puntos de vista de los controladores y se sucedían los puñetazos en la mesa y las declaraciones del Gobierno, me he ido inclinando cada vez más hacia los trabajadores (sin estar plenamente de acuerdo con ellos: no son formas).
Estos son los artículos que me han hecho cambiar de opinión.
- Un controlador explica el origen remoto de esta crisis
- Otro controlador protesta ante el trato que se da a su profesión.
- Un guionista español atrapado en Londres imagina que esto fuera una película.
Dicen cosas que no escucharán en TVE, CNN+ ni leerán en El País. Es otra versión de la crisis.
Una crisis en la que son muy importantes los nombres, los adjetivos, las formas y los tiempos. Sólo analizando el tratamiento dado por prensa, gobierno y opinión pública podremos juzgar esta situación con independencia de criterio.
Para empezar, como en la anterior huelga general, y en todos las protestas de trabajadores, se presta más atención a las consecuencias que a las causas. Es decir, los medios gastan minutos y páginas en reproducir las quejas de ciudadanos (muchas veces elegidos a conciencia) que en explicar las razones de la huelga. Porque una cosa está clara: nadie va a la huelga por capricho. Es un asunto muy serio, con graves consecuencias y sólo se recurre a este derecho cuando las condiciones de trabajo son malas.
¿Era esto, sin embargo, una huelga? Yo diría que no; como mucho, encubierta. Quizá debieran haber utilizado su derecho para ejercerla según la Ley.
En cualquier caso, encubierta o no, la protesta no se diferencia de las anteriores. Y siempre se pone a la “opinión pública” en contra del trabajador. No hay más que recordar la huelga de Metro de Madrid o la huelga general. Parece que la ciudadanía no entiende o no quiere entender que sin perjuicio no hay protesta que valga. Sólo así se logra la atención de los medios y el gobierno.

Lo que sí hay de diferente en esta ocasión es la respuesta del Ejecutivo. La respuesta y la pregunta, más bien. Pues los paros de los controladores son la reacción a un decreto aprobado por el Consejo de Ministros en el que se modificaba las horas trabajadas. A día de hoy, muchos han cumplido todas sus horas anuales, pero con este decreto les obligan a trabajar más. Esto, en vísperas de puente, yo lo considero una provocación.
Una chulería infantil, o un paso bien estudiado hacia la privatización de AENA. Sin ánimo de parecer consipiranoico, hay que recordar que esta misma semana Zapatero anunció en el Congreso su parcial venta a empresas privadas (entre otras medidas vergonzosas). A muchos nos pareció una babaridad, una medida propia de Margaret Tatcher y sus afines. Hoy, muchos de estos izquierdistas aplauden la militarización y dicen eso de “Si trabajaran en una empresa privada, estaban ya en la puta calle”.
Señores, esto es la segunda regla de la manipulación, según la describió Noam Chomsky.
Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
Se mire como se mire, la militarización de un servicio público y el decreto de estado de alarma es una salvajada. Como decía un tuitero, si en lugar de estar Zapatero en La Moncloa estuviera Aznar, ¿qué diría media España?

En el telediario de TVE, al final de un larguísimo bloque dedicado a los controladores, han emitido una pieza recordando lo que hizo Ronald Reagan ante una situación similar. Me parece un insulto que se ponga como ejemplo al paladín del neoliberalismo. Al parecer, hay muchos que quieren que España vaya por el mismo camino que Estados Unidos bajo su mandato. Yo no.
Porque de eso se trata. De neoliberalismo versus socialdemocracia (o lo que queda de ella). Es el tema de todos esos meses, oculto bajo una crisis concreta.
Dentro de 2 años, cuando las hermanas Koplowitz o Florentino Pérez sean dueños de AENA, nos acordaremos de este puente.