Los suicidas, los desahuciados, los desesperanzados;
los atemorizados, los atemorizadores, los corruptos, los corrompidos;
la cultura que agoniza, la prensa que se transforma en propaganda;
la mala conciencia, la impotencia;
el miedo de los miedosos, la valentía de los valientes, la dignidad de los dignos, la desfachatez de los fachas, la honradez de los cada vez menos honrados;
la verdad y la mentira;
la huelga general, los piquetes, los traidores, los manipuladores;
los ojos que no ven a través de las gafas de sol, los oídos tapados con cascos de iPod, las bocas llenas de foie, las manos ocupadas con billetes de 500;
los iPad perdidos, los coches oficiales, las secretarias vitalicias;
los nombres propios, las multinacionales;
el shock;
la desinformación, la propaganda, la información;
la bolsa, la vida;
el vergonzoso pasado, el ominoso futuro, el desgastado presente;
la pobreza, el hambre, el frío;
la riqueza el empacho, el jacuzzi,
la revolución, la contrarrevolución;
la sangre.
Tantos temas de los que escribir… tanto hastío…