Tenía pensado un ardoroso artículo sobre la vuelta de la censura, los símbolos en una esquina de la pantalla para señalar que hay escenas de sexo y la estupidez de la ciudadanía. Pero me lo he pensado dos veces y voy a tratar de escribir un post moderadamente crítico.
Los hechos son los siguientes:
TVE emite desde hace 10 años una serie llamada Cuéntame como pasó. Esta producción narra, desde un punto de vista muy edulcorado, los últimos años del Franquismo y la Transición. Y lo hace a través de las vivencias de una familia muy concreta: los Alcántara. A través de sus sueños, sus rebeldías, sus resignaciones, sus amores, sus odios… conocemos una parte de la historia de España. Ése es el objetivo.
La última temporada se inicia con una escena de sexo entre dos de los protagonistas. Para aclararnos, es una escena de sexo rodada en España para TVE y emitida en prime time. Se pueden imaginar la sordidez de la escena.
Por otra parte, la cadena, imitando la figura del defensor del lector, propia de los periódicos, ha puesto en marcha un programa semanal llamado TVE responde. En él, los diferentes responsables de la programación de la cadena responden a las quejas de los ciudadanos.
Pues bien, gracias a un tweet de @Vigalondo me he enterado de que un ciudadano de Zaragoza dijo lo siguiente acerca de esta escena de sexo (transcribo sus palabras porque no logro insertar el vídeo de TVE; entiéndase que el texto fue dicho a cámara, no escrito):
La serie me gusta, y está muy bien y la vemos. En mi casa no nos la perdemos. No obstante, el comienzo de esta temporada ha sido con una escena un poco subida de tono. Si lo que se pretendía era reforzar que había una relación sexual entre estos dos adolescentes, lo que se tenía que haber hecho en todo caso es de una forma más sutil. De alguna manera, permitir que el espectador vuele su imaginación.
Como imaginarán, discrepo profundamente de este comentario. Y, en cierto modo, me parece peligroso que se le de pábulo.
Cada vez tenemos más asumido que en España hay una parte de la población que está a la derecha de la derecha, que añora detalles y conductas de tiempos pasados y que ve cualquier atisbo de normalización como un ataque a los valores tradicionales.
Señores, para eso tienen Intereconomía.
Fue el ahora vilipendiado Fernando Savater quien contaba la siguiente anécdota en Ética para Amador:
Una señora llama desde su casa a la policía. “Agentes, hay un hombre desnudo frente a mi portal”. Los agentes se acercan, hablan con el hombre y éste se aleja. La señora vuelve a llamar y se repite la operación. El hombre sigue desnudo, pero lejos de su ventana. La mujer llama por tercera vez. Los agentes replican que es imposible que vea al hombre desnudo. A lo que la mujer replica. “Sí, con prismáticos, sí”.
Creo que queda claro.
Cuéntame es la producción más naïf de TVE después de Corazón, corazón. Quien ve demasiado sexo en ella quizá sea porque adolece de él. No hay que tratar de satisfacer a quienes nunca se van a dar por satisfechos. Son chantajistas: siempre piden más.
Y aprovecho la ocasión para defender públicamente A serbian film, una película censurada en España a petición de la Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA). La película no vale un pimiento, a mi parecer, pero es inaceptable que sea eliminada de los cines porque un cristiano quiera proteger a los niños.