La aurora de Lorca

TVE ha decidido que los aniversarios de la muerte de Marilyn Monroe o Elvis Presley son más importantes que el del asesinato de Federico García Lorca. Yo no.

Aquí un pequeño recuerdo de uno de los mejores poetas de España. Habla del NY de los años 20, pero no desentona con la Zaragoza de 2012

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Historia personal de ETA

Recuerdo que cuando era pequeño mi abuela me decía: “Pórtate bien, que si no vendrán los de la ETA y se te llevarán”. Yo no sabía qué era eso. “La ETA, me decía, son unos que van de negro y son muy malos”. Seguramente este recuerdo no sea del todo preciso pero sirve para entender que, a pesar de no vivir en el País Vasco, ETA ha estado en cierto modo siempre presente en mi vida.

También recuerdo a mi familia hablar del atentado de la Casa Cuartel de Zaragoza. Al parecer, mi abuelo pasó por delante minutos antes de la explosión. Creo que dentro estaba un tío segundo y sus hijas. Nadie cercano resultó herido.

Durante años, mi mejor amigo fue el hijo de un militar. Yo le preguntaba:” ¿No temes por tu padre?” Él se reía y en tono chulesco me decía que ETA “se la sudaba” y que lo que les pasara los “putos vascos” no iba con él. Yo no le comprendía.

A los 13 años compartí dos semanas de campamentos con adolescentes vascos y navarros. Una de las compañeras me dijo que sus padres habían sido de ETA. Le pregunté si aprobaban la violencia. Me dijo que antes sí, que con el franquismo tenía sentido.

Una vez vino a casa un familiar lejano, originario del País Vasco. Mientras tomaba una cerveza en el salón, en el Telediario informaron de la muerte de un dirigente de HB. Este familiar mostró su pesar y su apoyo a la formación. Me dio miedo.

Durante los años de instituto (1995-99) solía volver a casa con el temor de encontrarme un nuevo muerto en el informativo. Entonces no había internet y me enteraba de las noticias a la hora de comer. Tantos hubo que llegué a esperar la noticia los viernes por la tarde. Asociaba viernes a atentados; también el asesinato de Isaías Carrasco y las bombas de Calviá cayeron en viernes.

La tarde en que secuestraron a Miguel Ángel Blanco estaba en el cine. Todavía era un estudiante que no sabía a qué se iba a dedicar. Al volver escribí un folio en el que trataba de expresar mi tristeza. Nadie lo leyó pero aquél fue mi primer artículo de opinión. Dos días más tarde, me senté ante el televisor a esperar la noticia de su asesinato.Dolió. Al día siguiente vi la fotografía de su cadáver en Heraldo de Aragón. Me descompuso.

Años después aplaudí la Ley de Partidos. Discutí en muchas ocasiones con un amigo que la criticaba y defendía que Batasuna estuviera en el Parlamento Vasco. Hoy no opino lo mismo. Creo que ha podido retrasar el final de ETA.

El 11 de marzo de 2004, a las 11 y media de mañana dije en voz alta, frente al televisor: “No ha sido ETA”. Pocos minutos después, Arnaldo Otegi confirmó mis palabras. Me sentí insultado por el entonces ministro del Interior, Ángel Acebes, cuando llamó “miserables” a aquellos que dudaran de la palabra del Gobierno.

El 7 de marzo de 2008 fue uno de los días más importantes de mi (todavía corta) carrera como periodista. Aquel viernes ETA mató a Isaías Carrasco. La tarde en la redacción de informativos de Aragón TV fue de infarto. Pero muy enriquecedora. Aprendí mucho y, por primera vez en los 3 meses que llevaba en el puesto, salí satisfecho del trabajo realizado.

Hoy no he podido informar del fin de ETA. Me hubiera gustado estar en la redacción. Me consuelo al pensar que nunca más tendré que escribir sobre un nuevo atentado de la banda.

Adiós, ETA

Euskadi Ta Askatasuna, organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional, desea mediante esta Declaración dar a conocer su decisión:

ETA considera que la Conferencia Internacional celebrada recientemente en Euskal Herria es una iniciativa de gran trascendencia política. La resolución acordada reúne los ingredientes para una solución integral del conflicto y cuenta con el apoyo de amplios sectores de la sociedad vasca y de la comunidad internacional.

En Euskal Herria se está abriendo un nuevo tiempo político. Estamos ante una oportunidad histórica para dar una solución justa y democrática al secular conflicto político. Frente a la violencia y la represión, el diálogo y el acuerdo deben caracterizar el nuevo ciclo. El reconocimiento de Euskal Herria y el respeto a la voluntad popular deben prevalecer sobre la imposición. Ese es el deseo de la mayoría de la ciudadanía vasca.

La lucha de largos años ha creado esta oportunidad. No ha sido un camino fácil. La crudeza de la lucha se ha llevado a muchas compañeras y compañeros para siempre. Otros están sufriendo la cárcel o el exilio. Para ellos y ellas nuestro reconocimiento y más sentido homenaje.

En adelante, el camino tampoco será fácil. Ante la imposición que aún perdura, cada paso, cada logro, será fruto del esfuerzo y de la lucha de la ciudadanía vasca. A lo largo de estos años Euskal Herria ha acumulado la experiencia y fuerza necesaria para afrontar este camino y tiene también la determinación para hacerlo.

Es tiempo de mirar al futuro con esperanza. Es tiempo también de actuar con responsabilidad y valentía.

Por todo ello,

ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada. ETA hace un llamamiento a los gobiernos de España y Francia para abrir un proceso de diálogo directo que tenga por objetivo la resolución de las consecuencias del conflicto y, así, la superación de la confrontación armada. ETA con esta declaración histórica muestra su compromiso claro, firme y definitivo.

ETA, por último, hace un llamamiento a la sociedad vasca para que se implique en este proceso de soluciones hasta construir un escenario de paz y libertad.